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Madrid, España

Unas antiguas cocheras reconvertidas en un actual loft urbano

Con ambientes abiertos e intercomunicados. El estudio de Almudena Rebuelta Domecq firma este proyecto de interiorismo que organiza y distribuye el espacio magistralmente, y reivindica un look industrial elegante.

Miriam Alcaire 18/12/2018
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Arquitectura, decoración y arte como un todo único. Por vocación y formación, las hermanas  Rebuelta Domecq no entienden el interiorismo sin estas premisas. Así lo demuestra uno de los más recientes trabajos firmado por Almudena, y en el que ha participado Cristina. Esta última es también la autora de muchos de los cuadros que se exhiben en las paredes de este confortable loft situado en Madrid, un espacio habilitado como vivienda a partir de unas antiguas cocheras. La superficie cuenta con 120 m2, de los que unos cuantos se ganaron a la terraza para instalar en ella la cocina acristalada con cerramientos de aluminio lacado en verde. La reforma del edificio, dirigida por Almudena, respetó la estructura original, dejando a la vista las vigas de hormigón y hierro, y las paredes de ladrillo sin enfoscar. Además, se planteó una distribución completamente abierta, exenta de puertas que acotasen las estancias.

El proyecto busca la unidad con revestimientos y pavimentos continuos –la tarima de roble gris aporta, a su vez, claridad– y un horizonte visual sin obstáculos. La luz entra de esta manera hasta el último rincón, incluso en habitaciones que carecen de ventanas, como el dormitorio. Separado por una cortina, este es el único espacio que goza de cierta independencia. Especial énfasis cobran los acabados brutalistas, que tan vinculados están con el look industrial y ponen perfecto marco al arte y al diseño. Sobre la desgarrada piel del loft se expone una pequeña colección de obras de pintores contemporáneos, que queda realzada por la luz suave e indirecta de apliques y lámparas de sobremesa.

En cuanto al equipamiento, la sofisticada puesta en escena incluye tanto muebles y complementos firmados por autores icónicos contemporáneos como otros realizados por la propia Almudena Rebuelta. Su proyecto está cargado de intencionalidad cromática. Los fondos en blanco y negro hacen destacar las piezas más especiales. El azul añil y el mostaza de las tapicerías ponen vibrantes destellos, y las pinturas y grabados añaden el color con mayúsculas. El resultado es tremendamente efectista por el estudiado contraste entre el áspero envoltorio y su cálido contenido.



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