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Un apartamento con encanto en París

Casualidades de la vida. Pierre Frey –nieto del fundador y directivo de la empresa de muebles y textiles de igual nombre– encontró este apartamento en el mismo edificio del centro de París donde su abuelo tuvo un almacén.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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En el corazón de París, tras una hermosa puerta del s. XVII y al final de una escalera escultórica, se halla el luminoso apartamento de Pierre Frey, director de Relaciones Internacionales de la prestigiosa firma familiar de telas y mobiliario. Siete meses de intenso trabajo fueron necesarios para reformar la vivienda, transformar su distribución y ejecutar un proyecto de interiorismo que la dotó de ambientes abiertos con un espíritu contemporáneo, «similar al de la casa que tuve en Nueva York», explica el dueño.
El resultado se asienta sobre la sólida base de los diseños de la Maison Pierre Frey, que crean una atmósfera extremadamente cálida. La intervención de Marika Dru, de Atelier MKD, en el aspecto arquitectónico y en el diseño de las lámparas que iluminan varias estancias también fue decisiva para crear un conjunto donde el elegante encanto es la máxima. Un equilibrio aderezado cuando es necesario por piezas sobresalientes que rompen un estilo demasiado formal, y por textiles brillantes y coloristas que aportan luz y alegría según la identidad de la habitación: la entrada entelada y recoleta, el salón claro y dinámico, la discreta cocina, el exquisito comedor... Cada espacio es único dentro de un todo coherente y bello.
IDEAS DEL PROYECTO
Elegancia en grises. Son la base perfecta, al igual que el parqué antiguo decapado y con acabado mate, sobre la que aportar el contraste necesario mediante tonos chispeantes o paredes enteladas.
Textiles luxury. Las calidades de las telas –terciopelo, lino, seda...–, sus tonos tornasolados y su textura suave y cálida remiten a ambientes de lujo, equilibrio y refinamiento. Un mix del que tomar nota.
Piezas únicas. El estilo elegante y discreto se eleva con objetos, como espejos o lámparas, que son en sí mismos piezas escultóricas y aportan un toque de sofisticación muy rompedor y acertado.
Buena conexión. Para ganar espacio en el salón, se abrieron generosos vanos –posteriormente canteados en DM– a ambos lados del pilar maestro. Estos elementos arquitectónicos y la disposición del mobiliario marcan la transición, pero sin puertas que los cierren, entre los distintos ambientes. De esta forma, salón, comedor y cocina están unidos, pero, a la vez, perfectamente delimitados y definidos.



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