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Madrid, España

La preciosa casa de una anticuaria

La dueña de este piso madrileño se lleva el trabajo a casa. Piluca Hueso disfruta conviviendo (y cambiando casi a diario) con un sugerente mix de muebles y objetos de finales del siglo XIX a nuestros días, procedentes de su tienda, Rue Vintage 74. Qué mejor manera de saber a ciencia cierta cómo quedan en un espacio real.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: María Jesús Revilla. Fotos: Montse Garriga 23/05/2017
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Movimiento constante: la base de la decoración de esta vivienda. Su propietaria es la creadora de Rue Vintage 74, una singular tienda off y online en la que los muebles y objetos retro son protagonistas, aunque no los únicos. Y ellos, el mobiliario, los textiles, las lámparas, las cerámicas... se mueven casi a diario entre la casa y la tienda. «Me divierto decorando, creando espacios eclécticos y muy personales que van cambiando», nos cuenta Piluca Hueso.

El edificio, de los años setenta e inspiración victoriana, era una construcción familiar en origen, enclavada en una colonia residencial madrileña, que luego se transformó en tres viviendas independientes en cada una de sus plantas. En una de ellas se encuentra esta casa, que aún conserva ciertos elementos originales, como el precioso parqué de pino melis, la chimenea de mármol o algunas molduras de escayola.

La decoración es fiel reflejo de la pasión de Piluca Hueso por las piezas únicas, por la mezcla de épocas que caracteriza a Rue Vintage 74. En unos ambientes luminosos ha articulado escenarios cómodos y llenos de armonía, con toques de sorpresa. En ellos se dan la mano antigüedades escogidas con sabiduría y mobiliario retro –con especial atención a los años 50 y los iconos del siglo XX–, atrezados con diseño contemporáneo y hallazgos de artistas y artesanos de todo el mundo. Un catálogo variado y muy personal en el que destaca la atención por los detalles con alma.

Ideas de la decoradora. Piluca Hueso (ruevintage74.com)

Paredes con interés. En casi toda la vivienda son de color blanco, tratadas con pinturas de Little Green. Pero algunos paños se han destacado con papeles pintados para diferenciar los distintos espacios, como el recibidor, el pasillo o los dormitorios. El comedor, por su parte, está revestido con un panelado de tablas de madera que se han lacado en blanco.

Mimar los tejidos. Las ventanas se han cubierto con delicados linos de la firma Le Monde Sauvage, de donde también procede la ropa de cama. Para las tapicerías se han preferido tejidos con cuerpo, como terciopelos de Gancedo, lisos en su mayoría en contraste con los motivos geométricos de las alfombras de Brita Sweden.



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