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Nuevo rústico en la dehesa

Una casa de campo tan espontánea

En esta casa de campo, en la que ha colaborado Emma Serra, de Estudio Grey, todo fluye con naturalidad. No existen pretensiones. Tan sólo la belleza de una arquitectura de sabor rural y una decoración sencillamente deliciosa con objetos muy queridos: aquellos que vas adquiriendo a lo largo de una vida y encuentran sin esfuerzo su lugar. 

Nuevo Estilo 03/12/2014
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La historia de esta preciosa casa de campo comenzó hace unos cuatro años. En su origen, se trataba de una pequeña vivienda aislada en mitad de una dehesa. Sus dueños decidieron rehabilitarla para crear, en principio, un gran salón y una cocina, convirtiéndola primero en un pabellón para cacerías y reuniones familiares. Pero el lugar les había hechizado definitivamente y pidieron ayuda a la interiorista Emma Serra, del madrileño Estudio Grey, para que les guiara en el proyecto de construir una verdadera casa. Comenzaron por añadir dormitorios en la misma planta y rehabilitar una edificación anexa.

«Lo que más nos gusta es que se ha tratado de un proyecto vivo, en constante evolución, ya que cada temporada se nos ocurría una nueva mejora. Y en toda esta larga aventura, por fortuna, siempre nos ha podido acompañar Emma Serra», nos explica la dueña, que ha vivido cada detalle con entusiasmo. A la hora de escoger acabados, se buscó la calidez de la madera o el barro cocido para no perder jamás la idea de un refugio campestre como los de antaño. Las paredes lisas y en blanco, así como los techos de vigas pintados, ayudaron a crear también una atmósfera muy tranquila que permite sorpresas visuales, como algún suelo hidráulico o las viejas puertas de derribo que dan paso a baños y dormitorios.

La magia del lugar y la luz a raudales colándose por las grandes cristaleras pedían una decoración espontánea, con muebles de distintas épocas, la mayoría localizados en anticuarios y derribos del Ampurdán. «La casa sólo tiene objetos bonitos, esos que vas acumulando a lo largo de la vida, sencillamente porque te gustan mucho y te traen buenos recuerdos. Cada pieza íbamos encajándola de forma intuitiva», explica la propietaria. Buscando también la naturalidad, se ha optado por tejidos claros y lisos para tapicerías, cortinas y colchas. Como guinda final, para las tardes y veladas nocturnas, se optó por una iluminación sin muchos puntos en el techo, que diera calidez e intimidad a cada rincón.

Ideas de la interiorista: Emma Serra (www.estudiogrey.com)

Ante todo, naturalidad: Suelos de barro, carpinterías de madera teñidas de gris y paredes en blanco conforman una atmósfera en calma y un fondo idóneo para añadir muebles y tejidos de manera espontánea, con un efecto de look improvisado que huye de estrictos criterios de orden. 

- La distinción en el arte: Su estilo neocampestre se ve potenciado por la colecalción de arte –pintura y fotografía– repartida por algunas de las estancias. Obras contemporáneas, que marcan la diferencia, ofrecen un golpe de sorpresa y, sobre todo, suben el nivel estético. 



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