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Madrid, España

Una casa chic con muros y y pilares a la vista

Luz, movimiento, emoción... la interiorista Marisa González-Llanos ha bebido de esas fuentes para reformar el piso madrileño de la creadora holandesa Eugenie Van Raaij.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Concha Pizarro. Fotos: Pablo Sarabia 17/10/2019
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Ocho años viviendo en Madrid bastaron para que la polifacética artista holandesa Eugenie van Raaij y su marido se enamoraran de la capital, y de España –incluso se compraron una finca en la sierra de Cádiz–. La pareja no paró hasta encontrar un piso para reformar en el céntrico Barrio de las Letras, su preferido. La ubicación era el punto uno de la lista de deseos; el dos, que fuera un espacio a rehabilitar, en el que se pudiera sentir toda su vida anterior. Además, querían un "lienzo" flexible para dotarlo de su personalidad, su pasión por el arte, las piezas con historia y el diseño de los cincuenta que tanto les gusta.

«Se involucraron al máximo en todo el proceso de reforma y decoración», explica la interiorista Marisa González-Llanos, encargada del proyecto. La joya elegida fue una vivienda de 1900, a la que hubo que someter a una cirugía integral.  «Fue una operación muy compleja. Tuvimos que reforzar vigas, muros y forjados, y hacer auténticas filigranas para incorporar más baños y situar la cocina en otra zona», recuerda la decoradora. Y todo, sin alterar los elementos que daban carácter a la arquitectura, como las contraventanas de madera, que ahora conviven con cerramientos de la firma Schüco.

Tantos esfuerzos tuvieron recompensa: dejar a la vista los muros y pilares de madera originales, que lucen orgullosos en algunas paredes y refuerzan su teatralidad con focos LED de Años Luz. Con la suficiente fuerza decorativa como para hacer valer su carácter, estos muros se dejaron vacíos de ornamentación. Esta se ciñó al resto de paredes (pintadas al agua), con fotografías y obras de Eugenie van Raaij y otros artistas que dan fe de la pasión del matrimonio por el arte.  Tan solo en el salón se buscó una pequeña batalla de egos: las paredes entraron en competencia con muebles que dejan su impronta, como el sofá naranja y la chaise longue azul. Al final, todo suma en diseño para llegar al sobresaliente.

Ideas del proyecto
Marisa González-Llanos
www.marisagonzalezllanos.com

Mirando al futuro. «La casa estaba muy deteriorada, pero se ha respetado su arquitectura (de casi 120 años) y se han añadido avances actuales: suelo radiante frío/calor, magníficos aislamientos...».

En busca del color. Ocres, naranjas, blancos, azules y grises componen una escala cromática donde la intensidad de un tono encuentra su refugio en la tranquilidad de otro.



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