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Girona

Una masía con alma en el Bajo Ampurdán

El paisaje del Bajo Ampurdán es el alma de esta masía. ¿Su encanto físico? Una rehabilitación coherente y el sugerente cóctel de tradición y vanguardia que se disfruta en cada ambiente. La comodidad y el encanto mandan.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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La fascinación que despertó esta antigua masía en sus actuales propietarios responde a dos razones puntuales. La primera, su privilegiada situación, en mitad del campo y, a la vez, tan cerca de la playa que «el aire huele a mar». La segunda, la capacidad demostrada por éstos para presagiar el aspecto que tendría una vez reformada. Como cabía esperar, la tarea no fue fácil. La vivienda, que había sido construida a finales del siglo XVII, se utilizaba como granja. «Cuando la vimos por primera vez –recuerda la dueña–, nos encontramos con diez terneras en el comedor y un número indeterminado de gallinas y polluelos en el salón, por no hablar del sonrosado cerdo que había en la casita del guarda...». La asombrosa transformación es obra del arquitecto Lluis Auquer, experto en la rehabilitación de masías, y de la empresa Construccions Baix Empordà.

¿La máxima del proyecto? Acondicionar el interior sin alterar su arquitectura. Para conseguirlo decidieron que era mejor añadir que tirar. Así, no solamente se conservó la estructura de la masía, con sus bóvedas y muros de piedra, sino que, además, se aprovechó la cubierta –prolongando su inclinación– para incorporar dos porches, habilitados a su vez como salón y comedor al aire libre. También recuperaron la viguería, la escalera y las puertas de pino melis. Otra clave esencial de la reforma es que todos los elementos que se han puesto «nuevos», como el suelo de toba o los azulejos de la cocina, proceden de derribos o reproducen los diseños originales.

La distribución tampoco ha variado mucho. En la planta baja están los ambientes de uso común –recibidor, salón, comedor, sala de TV, cocina...– y en el piso superior, cuatro dormitorios con cuarto de baño y una biblioteca. La puesta en escena recrea un sugerente maridaje de estilos, en el que las antigüedades y las piezas artesanales –en su mayoría adquiridas en la zona–, conviven con lámparas de vanguardia que contemporizan el ambiente.

IDEAS DEL PROYECTO
Conexión con el exterior. Se abrieron nuevas ventanas y se conservaron las aperturas existentes que, al estar situadas en alto y ser pequeñas, se convierten en cañones de luz natural. Además, su diferencia de tamaño y posición crea una atractiva asimetría.
Reforzar la raíz tradicional. Dinteles de madera, muros de piedra vista, bovedillas y suelos de barro cocido... recrean con fidelidad y estilo la estética de las viejas masías.



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