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Marbella

Una casa british en el campo andaluz

Existe un antes y un después en la vida de la propietaria de esta casa. Su construcción y el paisaje malagueño le dieron impulso y serenidad. Eso también se refleja en la decoración.

Nuevo Estilo 29/09/2016
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El privilegiado entorno natural de La Mairena, en la malagueña Marbella, pleno de alcornoques y pinos, con vistas al Mediterráneo, Gibraltar y África, enamoró a la propietaria de esta casa de campo que, al quedarse viuda repentinamente, encontró en la construcción de su nuevo hogar el bálsamo de armonía que necesitaba. Residente en Londres hasta ese momento, imaginó, sentada sobre un montón de tierra en una parcela vacía, una casa a su medida. Y empezó por lo más básico: una cruz latina que definía los ejes de la vivienda.

Inspirado en la arquitectura del italiano Andrea Palladio, el proyecto, del que se hizo cargo Eduardo Dorissa, refleja un ideal de creación discreto y moderado sin dejar de ser solemne, respondiendo a una búsqueda del equilibrio y la simetría con un sistema lógico de proporciones. La cocina y el comedor conforman un ala; en la opuesta, el dormitorio principal y su baño. Al sur, el salón y la biblioteca; al norte, los cuartos secundarios. Cada zona es un área independiente para mayor intimidad, pero que a la vez están conectadas por pasillos centrales.

La decoración consistió casi exclusivamente en ubicar el mobiliario procedente de Londres en los nuevos espacios. Las múltiples antigüedades conviven con piezas de artesanía, tejidos exóticos y objetos adquiridos en numerosas partes del mundo. El abanico de tonos elegido muestra el gran amor de la propietaria por la naturaleza. Así, ocres, verdes, azules o turquesas, con el marco blanco de paredes, techos carpintería y cerramientos, crean una atmósfera dulce y atemporal, realzada por el magnífico jardín que rodea la casa.

IDEAS DEL PROYECTO
Rodeada de naturaleza. La distribución de la casa se estableció caminando alrededor de la parcela para captar todas las vistas. Desde cada rincón, la relación interior-exterior funciona como los pulmones de la vivienda.
Sólo flores blancas. El jardín, dividido en cuadrículas, se ubica en una cota inferior respecto al edificio debido al robo de tierra removida de la obra. El tremendo agujero no se rellenó y hoy es el rincón preferido de la propietaria, quien ha optado por la académica armonía de las plantas de flor monocolor.
Un papel especial. Las paredes del comedor se han revestido con bucólicos motivos de flores y pájaros en un cálido e impactante tono turquesa, que son reproducciones de unos paneles chinos del siglo XVIII que la propietaria vio en un libro. Similares los realiza a mano la firma inglesa De Gournay.



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