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Barcelona

Una casa de campo con estilo

Lo que era una antigua masía al pie de un parque natural del Vallés se ha convertido en el refugio dorado que ansiaba para su familia Carina Casanovas, propietaria de la almoneda en Barcelona que lleva su nombre. Aquí ha creado su particular Arcadia, tan próxima y, a la vez, tan distante del caos de la ciudad.

Nuevo Estilo 26/08/2014
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Aislada y destartalada. Así estaba esta vivienda, enclavada en un paisaje privilegiado -el parque natural de San Llorenç del Munt- y muy cerca de Barcelona. Esa soledad, la belleza del entorno y la cercanía a la Ciudad Condal era lo que, precisamente, andaba buscando la familia de Carina Casanovas para convertir esta finca en su ansiada casa de campo. Otro elemento favorable fue el enorme potencial, sus grandes posibilidades. La masía tenía una distribución obsoleta, agravada por una serie de desafortunadas intervenciones, y resultaba bastante lúgubre. Además, algunos techos se habían derrumbado, pero aún así resultaba relativamente fácil modificar los espacios y transformar en un magnífico jardín el terreno, bastante abandonado y vallado con somieres. 

El proyecto de reforma fue trazado por los propietarios, que supervisaron las obras, encargadas a un buen constructor. «Se salvaron materiales originales donde se pudo, pero no se intentó imitar lo antiguo, sino sustituirlo por elementos modernos. Todavía quedaron algunos muros de piedra y parte de los suelos de barro cocido, pero el resto de los pavimentos son de cemento pulido blanco y las paredes se pintaron del mismo color», nos explica Carina Casanovas. En el salón se amplió el espacio, uniendo dos estancias y tirando un tabique, y la cocina se ubicó en las antiguas cuadras, con doble altura, que se dejó en una sola de techos altísimos. 

También se abrieron huecos para ganar luz. Las carpinterías de aluminio negro recuadran el paisaje, que se funde con el interior. La decoración no sigue un estilo concreto, hay un poco de todo lo que les gusta a sus dueños. Los muebles proceden casi en su totalidad de la tienda de Carina Casanovas y predominan las piezas de almoneda, los elementos rústicos y un mix de objetos decorativos dispares: cerámicas de Manises, pequeñas esculturas de imaginería religiosa, e incluso huesos de animales –«me encantan», dice Carina–. Un conjunto que dota a los ambientes de optimismo e integra el color del campo y su serena y sencilla alegría en este envidiable remanso de paz.

IDEAS DEL PROYECTO: Carina Casanovas (Tel. 636 907 310)
Pasión por el vintage: La mayoría de los muebles de la vivienda son piezas de almoneda de los años 40, 50, 60, muchas de uso industrial recuperadas de antiguas fábricas, laboratorios, tiendas... y otras de origen popular.
Muebles de exterior en interior: Mesas y bancos de jardín colonizan el baño, el salón o el dormitorio... y viceversa: elementos de interior “salen” al aire libre en una acertada descontextualización que crea ambientes desenfadados y frescos.



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