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La casa de la arquitecta Eva Palao

Cálida juventud... Éste es el espíritu de la casa barcelonesa de la arquitecta y experta en joyería Eva Palao. La maestría en el manejo del color, la mezcla y los destellos de humor resultan aquí vitales.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Un canto a la alegría. Es la primera sensación que transmite este piso donde el color, la luz y los guiños de humor son referencias constantes en un homenaje a la mezcla sosegada, pero en ningún momento aburrida, y estupendo ejemplo de cómo hermanar conceptos diferentes en un todo coherente y armonioso. La casa que reúne estas virtudes está en Barcelona, en un edificio del Ensanche del año 1900, con los característicos suelos hidráulicos y techos altos ornamentados con molduras. Una joya que ofrecía grandes posibilidades de convertirse en la personalísima vivienda que hoy es.

La estructura estaba en buenas condiciones, pero fue precisa una reforma para adaptarla a las nuevas necesidades. Aunque ahora mismo no ejerce profesionalmente –su último trabajo como arquitecta fue el restaurante ViCool by Sergi Arola, en Madrid–, ya que está plenamente involucrada en la empresa de joyería familiar, Eva Palao llevó a cabo el proyecto de rehabilitación de su casa y en la decoración también tomó parte activa su marido, Jordi Rabat.

«El objetivo –nos cuenta Eva– era que cada habitación tuviera su propio carácter», lo que se ha conseguido con el uso del color y las piezas elegidas poco a poco. Las baldosas hidráulicas se han mantenido en salón y cocina, pero no en baños y dormitorio. En estas estancias se optó por pizarra negra de Apavisa y tarima, respectivamente. En cuanto a la pintura de las paredes, también juega un papel muy importante en esa diferenciación de espacios. Así, va desde el moderno y potente acabado negro brillante del dormitorio a la vitalidad que recorre el pasillo y la calidez del estucado marroquí en tono arena de la zona de estar y del comedor.

La decoración se fue haciendo despacio, añadiendo objetos según se necesitaban o encontraban: «Queríamos que tuviera nuestros detalles, pero conservando el aura típica del Ensanche». Objetivo logrado.

IDEAS DEL PROYECTO

Crear ambientes diferenciados. Los suelos hidráulicos han determinado la paleta de color de cada una de las estancias: marrones en el salón-comedor, burdeos en el pasillo y blanco/negro para la habitación y baño principales.

Un juego que personaliza cada espacio. Atención a la singularidad. Una puerta china apoyada en la pared; otra, colgada, pero esta vez marroquí; el rótulo vintage de un establecimiento; diseños de estética industrial... Cada pieza responde a vivencias concretas, que son las que cargan de emoción los interiores.



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