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Madrid, España

Visitamos la casa-estudio de la escultora Carmen Mora

La escultora Carmen Mora vive y trabaja en esta casa madrileña de los años 40 para la que ha ideado soluciones y mobiliario. Así, la rehabilitación llevada a cabo ha creado un personal universo en el que arte y decoración se encadenan en cada espacio. Deslumbrante.

Realización: V. Eugenia Cienfuegos Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Pablo Sarabia 27/02/2018
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La casa-taller de la artista Carmen Mora (Madrid, 1985) está llena de elementos sorpresa y juegos visuales. En un extremo del salón corta el aire la línea zigzagueante de la escalera, que conecta los tres niveles de la vivienda. En el opuesto, una pared de espejos refleja ese espacio y, ¡ábrete sésamo!, da paso a otra estancia que ni siquiera se adivina detrás de las lunas.

La perspectiva cambia según el ángulo de observación, una mirada múltiple que proyecta la propia Carmen Mora desde el arte al interiorismo –su otra pasión, que le ha llevado a realizar el Curso de Diseño de Interiores de Nuevo Estilo y la Universidad Complutente–. Sus esculturas son el máximo exponente de ello, por algo la serie a la que pertenecen las piezas negras y rojas que encontramos en los distintos ambientes lleva el nombre de Dualidad. «Con esta obra –nos explica– quiero representar pares de fuerzas antagónicas complementarias que no existen en estado puro sino en continua transformación. Cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista, y todas solo existen en continua mutación».

Sus Cactus y Piedras en hierro sobre bases de acero inoxidable se exhiben en este pareado cuya reforma, soluciones constructivas e interiorismo fueron ideados por la escultora y el estudio de arquitectura Workplace Solutions, con Miguel Colomo y Mario Zas al frente. La idea era convertir en espacio multidisciplinar un edificio en pésimo estado y con una mala distribución. Para diferenciar las diversas funciones –vivir, trabajar y exponer– se eligieron dos tipos de suelos: hormigón pulido en la planta baja y tarima de roble en las dos superiores.

La pintura blanca revaloriza las piezas de arte, y la gran calidad de los materiales –charol, terciopelo, papel pintado inspirado en grabados y aguafuertes antiguos– consolida un contenido estético tan personal como ecléctico.

IDEAS DEL PROYECTO: CARMEN MORA (info@carmenmoraart.com). WORKPLACE SOLUTIONS (workplacesolutions.es)

- Con nombre propio. Las esculturas de Carmen Mora guían al visitante a través de cada estancia. No faltan tampoco obras de pintores y fotógrafos actuales.

- Luz de autor. Lámparas icónicas crean ambientes íntimos. A destacar: Lucellino, de Ingo Maurer; Tolomeo, firmada por De Lucchi y Fassina; Parentesi, de Castiglioni & Manzù; IC Lights S, de Michael Anastassiades; Cesta, de Miguel Milá; y Trípode, diseño de Santa & Cole.  

- Pureza de los materiales. Hay especial empeño en el uso de materias básicas, como el hierro, el hormigón o la madera, plasmadas en formas austeras, de gran sobriedad.



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