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Ibiza, España

Una casa con elegante estilo ibicenco

El diseñador Peter Schmidt ha concebido a su medida una casa que desprende paz y equilibrio por todos sus poros. Un refugio donde el color del paisaje ibicenco se funde con las sobrias líneas de unos interiores de ensueño.

Nuevo Estilo 10/08/2016
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Esta vivienda en Ibiza es una proyección lógica de la personalidad de su propietario. Peter Schmidt está considerado en algunos círculos como “el padrino” de los diseñadores alemanes. Importante escenógrafo, creador gráfico e industrial, y experto en packaging, algunos de sus frascos de perfumes, por ejemplo, se han convertido en clásicos que exhibe el MoMA de Nueva York. Una relación absoluta y constante con la belleza que se plasma en cada espacio de la casa, concebida al detalle por el diseñador.

Peter descubrió el lugar gracias a unos amigos. En aquella época ya poseía una residencia de vacaciones en Florida y se estaba construyendo otra en Mallorca, pero el atractivo y la paz que irradiaba esta propiedad ubicada en la ladera de la montaña –con el aire puro, el verde paisaje y el mar a cinco minutos como únicos vecinos– fueron irresistibles: «Suponían el contrapunto de calma que necesitaba poner a mi agitada vida en Hamburgo».

En la extensa parcela sólo existía una construcción, una vivienda de techumbre plana y blancas fachadas encaladas, al más puro estilo ibicenco, que el diseñador amplió con nuevas estancias. El resultado es una casa de dos alturas ocupada ahora por el dormitorio principal, tipo suite, en la primera planta y un gran salón, cocina y comedor en la planta baja. En este nivel se habilitó asimismo una zona de invitados que queda totalmente independiente. «Me encanta recibir amigos y necesitaba ambientes cómodos para ello», explica Peter.

Con la reforma se crearon también distintos espacios exteriores: el jardín, la piscina y una gran terraza que rodea la vivienda. Pero la principal actuación consistió en levantar, siguiendo la arquitectura autóctona, una segunda construcción, que el diseñador utiliza como estudio y «gabinete estratégico».

Es en este ambiente donde se retira a trabajar o descansar cuando en la casa principal hay demasiada gente. Una sencilla vegetación invade todas las zonas y se cuela dentro a través de grandes ventanas panorámicas. «En mi casa de Hamburgo tengo muchas plantas. Aquí he preferido disfrutar de ellas viéndolas fuera desde cualquier lugar del interior». También Peter ha elegido cada una de las especies, incluido un olivo milenario traído desde Andalucía y que añade aún más belleza a este enclave.

IDEAS DEL PROYECTO

- Abrir la casa al exterior. En la fachada trasera, que mira al valle, se abrieron grandes puertas y ventanas para introducir dentro el paisaje. Además, estos huecos ayudan de una manera natural a regular la temperatura en el interior.
- Sutiles contrastes. El color blanco es el omnipresente –pero no monocorde– protagonista: se han usado hasta 20 matices diferentes para crear ligeras diferencias cromáticas.
- Diseños propios. Prácticamente todo el mobiliario ha sido ideado por Peter Schimdt con un estilo muy depurado: líneas rectas y colores neutros que ensalzan un planteamiento decorativo basado en que el lujo verdadero es el espacio.



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