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Madrid, España

Una casa integrada en la naturaleza

Los límites quedan abolidos por una distribución diáfana y tabiques de cristal que atrapan la luz y el paisaje. Además, como plus, un sistema domótico controla hasta el más mínimo detalle en esta casa madrileña, magnífico exponente del saber vivir actual.

Nuevo Estilo 28/07/2017
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Si enumeráramos los elementos que marcan la visión del confort en el siglo XXI, esta residencia madrileña los reuniría todos. Empezando por una ubicación privilegiada –en una zona residencial rodeada de bosque– y el uso de materiales de primera calidad, y finalizando por un diseño exclusivo que la convierte, en palabras de su arquitecto, Benjamín Calleja, «en una obra de arte donde residir».

El proyecto, un trabajo de espíritu racionalista de la promotora de alta gama Westling Exclusive Estates, ha buscado la integración absoluta de la naturaleza en el espacio doméstico. Así, un depurado volumen horizontal, sólido e ingrávido a la vez, acoge una sucesión de estancias diáfanas cuyas fachadas de cristal abren la casa cien por cien al paisaje y el jardín. La planta baja es el núcleo principal. En un generoso y único ambiente comparten espacio, sin barreras visuales que interrumpan la perspectiva, el salón, el comedor, la cocina y una zona de lounge estilo chill out. Las dependencias privadas se han situado en el piso superior, articuladas por un corredor abierto al primer nivel, lo que aumenta la sensación de amplitud.

La distribución alcanza un top de confortabilidad reforzado con la instalación de lo último en domótica. Gracias a los dispositivos de la firma Arena es fácil controlar multitud de funciones, desde crear diferentes escenas lumínicas –fiesta, relax, lectura–, a fijar de forma independiente la temperatura o el hilo musical en cada habitación o mover automáticamente las grandes cristaleras. Además, un sistema de Home Theater reproduce las condiciones de una sala de cine también en el jardín.

El punto final de excelencia lo pone la decoración, realizada por Westling Exclusive Estates. La interiorista Patricia Ramos eligió muebles sobrios, trufados de célebres diseños de autor y de artesanía étnica como contrapunto. El buen hacer arquitectónico se enriquece, pues, con la mezcla, la sorpresa y la belleza que deparan estas piezas.

 IDEAS DEL PROYECTO: WESTLING COMPANIES
- Materiales muy cuidados. Además de la piedra volcánica sobre la que se asienta la casa –dándole el aspecto de isla flotando sobre un estanque pétreo–, y que conforma muros y mobiliario, se han utilizado otros materiales de primera calidad procedentes de todo el mundo: madera de merbau austrialiana para el suelo del interior, vidrio blindado de Reino Unido, piedras naturales del sudeste asiático, traviesas de madera cántabras o Viroc en la fachada, un material patentado en Portugal que mezcla madera y cemento.
- Un tributo a la luz natural. Constituye el argumento estructural del proyecto. El espacio se ha liberado de columnas o muros opacos que pudieran impedir la continuidad visual. En su lugar, paneles de cristal crean espacios abiertos que se funden con el horizonte.
- Paredes que desaparecen. Gracias a un sofisticado sistema hidráulico, los grandes muros de vidrio de alta seguridad, de 20 m de largo, que surcan la fachada en la planta baja se pueden ocultar en el suelo automáticamente mediante un control domótico de la firma Arena. El pavimento, de madera de merbau en el interior y piedra volcánica fuera, marca el límite in&out.



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