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La casa reformada

Interiores clásicos bajo una fachada de piedra

Tras su fachada de piedra, esta casa recién reformada atesora un interior sorprendente. La coherente distribución y una elegante base clásica son las bazas que se han barajado. ¿La jugada? Absolutamente maestra.

Nuevo Estilo 04/01/2016
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Para el estudio de la interiorista Luisa Olazábal, el respeto a los muros de fachada fueron los únicos límites a la hora de concebir la reforma de esta vivienda. Su planteamiento fue el de una gran caja vacía que debían compartimentar con lógica y buen criterio. Un proyecto integral que abarcó, además de la reorganización, la elección de materiales y colores, y la decoración: «Tuvimos la suerte de que los dueños nos dieron libertad absoluta, lo que nos permitió disfrutar al máximo», cuenta Luisa.

Tan sólo el estilo de vida de los que allí habitarían –una familia con varios niños– sería la premisa que, de principio a fin, rondaba en la mente de la artífice.

Manos a la obra. La distribución estaba clara para todos: las áreas comunes se centralizaron en la planta baja de una forma diáfana, con comunicación visual entre ellas para dejar paso a la luz y dar sensación de amplitud. En el piso superior se ubicaron los dormitorios; el principal, a modo de suite, con zona de estar, vestidor y cuarto de baño.

Otro aspecto de peso recayó en las excelentes propuestas de acabados, pinturas y carpintería. Una tarea en la que Luisa Olazábal y su equipo fueron realmente meticulosos, empezando por el nuevo solado de roble macizo barnizado y la impecable pintura de las paredes lisas, algunas con un exquisito estuco realizado por Stuc. También se mimaron los rodapiés –de generoso tamaño–, los vanos de paso o las puertas correderas con listelos decorativos y marcos clásicos. Como colofón, detalles que suben el nivel estético: tiradores de porcelana, tejidos muy ricos, anchas molduras...

En cuanto a la decoración, la selección de muebles, que se reparten por los espacios de una forma desahogada, ha sido la encargada de potenciar el equilibrio que respira la vivienda. Sobre un fondo limpio y desnudo, las piezas realzan sus siluetas para dar lugar a un conjunto refinado, con una elegante factura clásica actualizada. Así cada objeto es protagonista por sí mismo, a la vez que su unión enriquece cada una de las zonas.

IDEAS DEL PROYECTO: Luisa Olazábal (Tel.: 913 575 713)
- La mezcla de tejidos, para caldear. En cada estancia se combinan texturas variadas que conjugan acabados naturales, brillantes y mates. Eso sí, todos englobados en una gama de tonos serenos y elegantes, como arenas, ocres y grises, que favorecen la armonía del conjunto.
- Un estuco luminoso. Las paredes aparecen prácticamente desnudas y despejadas con el fin de que las estancias respiren. Para darles luminosidad, en algunas áreas, como el salón y el baño principal, se aplicó un estuco, a base de cal y polvo de mármol con pigmentos naturales. Lo realizó Antonio Olazábal, de Stuc.
- Piezas singulares. Joyas de anticuario y muebles con pasado comparten espacio con diseños de la interiorista de forma bien organizada. La ausencia de detalles superfluos fue también la clave del éxito.
- La cocina, como en un jardín. El papel pintado de enredaderas –es de la firma Romo y procede del estudio de la interiorista– logra dar un aire femenino a la cocina y, a su vez, contrarrestar la sobriedad de los elementos oscuros. Otro plus: el suelo de gres, de Azulejos Peña, que imita lamas de madera blanqueada. Una propuesta práctica que caldea el ambiente.



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