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Barcelona, España

Esta casa era una antigua fábrica de cemento

Hace más de 30 años Ricardo Bofill se enamoró de una fábrica de cemento de principios de siglo, en desuso, y decidió transformarla en su vivienda-taller. Un inmenso espacio abierto donde este arquitecto crea en completa libertad.

Nuevo Estilo 15/06/2018
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De pequeño, tocaba muy bien el piano, pero acabó reconociendo que nunca sería un gran concertista. Tenía diez años cuando abandonó. Ha llovido mucho desde entonces y hoy Ricardo Bofill Levi es uno de los arquitectos españoles más internacionales. A sus 65 años, mantiene el espíritu de aquel joven burgués que prefirió dejar de tocar antes que ser un pianista mediocre. Inquieto y curioso, es un hombre de verbo hábil y fluido al que algunos han visto como un contestatario, algo que a él le hace gracia: «Yo no soy un rebelde a lo James Dean, sino alguien que ha construido su vida para disfrutar de libertad y decir lo que quiera».

Su casa-taller de arquitectura se levanta sobre una antigua fábrica de cemento en Sant Just Desvern (Barcelona), un espacio ajardinado en el que se han recuperado incluso los silos del olvidado edificio. Su despacho, minimalista en extremo, es su centro neurálgico, aunque el arquitecto jamás permanece demasiado en el mismo lugar: «Para que la rutina no se apodere de mí y no entrar en esa especie de cansancio». Y es que viajar le apasiona a este hedonista convencido al que no le gusta volver la vista atrás: «Soy anticoleccionista. No me gusta traducir en objetos el archivo mental de mi vida. Lo único que me interesa es proyectar, mirar hacia adelante».

Uno de sus referentes clave es Gaudí. Pero incluso al hablar de sus influencias, Bofill es único: «No me ha marcado su arquitectura, sino su actitud de no repetir nunca dos cosas iguales, de que la invención estuviera por encima de la academia. Lo que me interesa es romper constantemente con mi obra para producir elementos nuevos, mantener un desafío conmigo mismo y con mi creatividad».

¿Ecléctico, sin estilo propio? No exactamente. Su actitud es deliberada, fruto de su visión caleidoscópica del mundo. La de un pesimista que se esfuerza por ser optimista. La de un hombre que con los años ha adquirido más dudas y, con ellas, sabiduría.



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