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Arte & arquitectura en la casa de William Stern

La casa del arquitecto americano William Stern está llena de juegos visuales, movimiento y fluidez entre los espacios, que funcionan como galerías de arte y estancias habitables al mismo tiempo.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Cuando William Stern se plantea, a principios de los años noventa, proyectar su propia vivienda parte de dos premisas principales: el respeto por la tradición y el entorno, y la necesidad de que convivan arte y arquitectura en un mismo espacio habitable. «La casa es lo que es gracias a mi colección de arte», afirma el arquitecto, quien desde un primer momento buscó una vivienda que acogiese de la mejor forma posible sus piezas.

La idea de un contenedor donde todo cabe se materializa en este nuevo concepto de casa-museo, en un espacio doméstico que se combina con el escenario expositivo y donde amigos y visitantes son invitados a disfrutar del arte y los elementos arquitectónicos. Los ambientes se ordenan alrededor de un espacio central que, gracias a su doble altura, facilita la fluidez visual entre los distintos niveles, a la vez que derrocha amplitud y luminosidad gracias a los grandes ventanales que lo relacionan con el exterior.

A partir de la escalera principal, protagonista de esta zona central y espina dorsal de la casa que ordena la circulación y el acceso a las distintas estancias, se plantea un recorrido que conecta espacios en una búsqueda continua de vistas múltiples y cambiantes de las pinturas, esculturas, dibujos, grabados y fotografías, que pueden ser observados directamente, desde planos oblicuos o a través de aperturas estratégicamente colocadas. Una escalera secundaria, que da acceso directo al dormitorio principal, nos devuelve al punto de partida tras un viaje por la colección de arte.

Llena de luz natural, la casa se caracteriza además por el respeto al entorno natural y el estudio de la orientación y el soleamiento. Recubierta de madera de ciprés, se abre a norte y sur a través de dos patios ajardinados para evitar así la intensa luz solar este-oeste de la zona y controlar la luminosidad natural en el interior. Para ello, generosos aleros y lamas regulables en las ventanas de la fachada sur la protegen del sol directo; las ventanas de mayor tamaño se han reservado para la fachada norte, expuesta a los rayos solares indirectos. A la diafanidad del proyecto también contribuye el escueto repertorio de materiales utilizados, que ayuda a conseguir un espacio habitable muy luminoso en el que obras de arte y mobiliario consiguen el principal protagonismo.



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