desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Un dúplex reformado en Madrid

La anexión del piso superior ha centrado la reforma de esta casa madrileña. Sus sólidos planteamientos decorativos se modernizan manteniendo intacto el espíritu de practicidad y libertad creativa.

Nuevo Estilo 20/08/2013
Imprimir
Pantalla completa



La vida cambia y con ella, la casa. Hace 14 años, los propietarios de esta vivienda madrileña, situada en la zona de Chamartín, realizaron al comprarla una primera –y profunda– reforma, a cargo de la arquitecta Pilar Roger y la interiorista María Lladó. Ahora, los hijos, entonces pequeños, han crecido y sus necesidades de espacio, también. Por ello, adquirieron parte del piso superior y emprendieron una segunda reorganización, encargada al arquitecto Juan Manzanaro, que ideó la conexión entre las dos plantas y el nuevo reparto espacial.
En efecto, tras la unificación en un dúplex, arriba se situaron las habitaciones juveniles, con sus cuartos de baño correspondientes, y el piso de abajo, que modificó su organización, acoge el salón, el comedor –donde antes estaba el dormitorio–, la cocina, el office, el nuevo dormitorio principal, el vestidor y un aseo de invitados que no existía. En intenso contraste cromático, el suelo de tarima teñida en color wengé, y el color blanco de techos, paredes, carpinterías..., funcionan como elementos unificadores entre espacios y entre alturas, creando además un marco perfecto, neutral, para un mobiliario muy escogido.
La decoración es un mix de piezas antiguas con modernas, muchas de ellas creadas ex profeso. Tal y como nos cuenta su propietaria, en una clarificadora declaración de principios deco, «me encantan las casas con personalidad, vividas, que no son escaparates. Hay que disfrutar de absolutamente todos y cada uno de los espacios, del salón a la cocina. De mi casa me gusta su luz natural, la mezcla de muebles y los libros, que son lo más importante de mi entorno. Soy físicamente incapaz de tirar uno». Buena prueba de ello es la librería que cubre por entero una de las paredes del salón.
IDEAS DEL PROYECTO. JUAN MANZANARO (Tel.: 914 464 789)
La escalera, lo nuevo. Su desarrollo, por medio de dos curvas tangenciales, es el resultado de salvar condicionantes estructurales o de instalaciones entre las dos plantas que forman la casa.
Unificar suelos. La tarima del piso superior se reutilizó en la escalera y la actual zona de comedor para armonizar con el pavimento existente. Su teñido en tono wengé redondea la continuidad.
Mantener la esencia. Las puertas correderas, las librerías, los carriles de focos... La base de calidad y buenas soluciones de la anterior reforma se han mantenido, pues su estado de conservación era perfecto.  



Ver más articulos