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Madrid

Esplendor en el ático

Conquista tanto por sus vistas al skyline madrileño más pintoresco y popular como por su alma cosmopolita. ¿La clave? Sin duda, la suma de muebles vintage y la presencia constante de la naturaleza por todos sus rincones.

Nuevo Estilo 02/12/2013
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Un buen observador podría adivinar, a simple vista, algunas de las aficiones de los habitantes de esta vivienda. Se fijaría, por ejemplo, en que las plantas han tomado discretamente los rincones, dentro y fuera, en la terraza, en los balcones, en la cocina... Francisco Javier Alcain Lafite y Patrick Hansen –propietarios de la floristería/multiespacio Fransen et Lafite– han creado aquí un soplo de frescor en el centro de Madrid. Aunque al ser de alquiler no había muchas opciones de reforma, se acometió un lavado de cara con la pintura y la iluminación. A grandes rasgos, la casa tenía varias características que la hacían casi perfecta. Además de su ubicación junto al monasterio de la Encarnación y sus envidiables vistas a su entrada, la terraza de más de 40 metros cuadrados y los muchos balcones a la calle, convertían al piso en un lugar idílico. No en vano, los paisajistas se confiesan especialistas en la decoración vegetal de este tipo de espacios pequeños, ¡incluso de ventanas!

Pero la personalidad de esta casa va mucho más allá de las plantas y unos balcones atractivos. Dentro, las paredes blancas y los muebles de madera natural, determinan un continente neutro en el que poder configurar un interiorismo exquisito.
Los detalles y complementos juegan un papel fundamental para crear un ambiente sofisticado y ecléctico. Mucho toque green –sello de la casa–, los animales de taxidermia y las alfombras de piel ponen focal points como elementos sorpresa –una grulla coronada vigila el comedor, mientras que un trofeo de ciervo contempla el interiorismo del salón–. La atmósfera se torna natural, como una suerte de bosque encantado plagado de guiños con personalidad, antigüedades, piezas retro o recuerdos de familia. La percepción de los espacios se concibe de una forma global, que también incluye conceptos intangibles, como la luz, el sosiego o incluso el aroma del romero y la lavanda en la cocina o de las deliciosas velas de Cire Trudon. Pura inspiración para los sentidos.



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