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Entramos en casa de Juanjo Puigcorbé

Este artista de la interpretación y su mujer, la también actriz Lola Marceli, eligieron un vanguardista dúplex para vivir. Situado cerca de la castiza y bulliciosa Puerta del Sol de Madrid, su interior es todo paz y diseño. Un oasis para Juanjo Puigcorbé en el centro de la ciudad.

Nuevo Estilo 28/06/2013
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Títulos tan sonoros como El amor perjudica seriamente la salud, Todos los hombres sois iguales o Cómo ser mujer y no morir en el intento pertenecen a su extensa filmografía, formada también por numerosas intervenciones en series de televisión –la última, Cuéntame cómo pasó–. El actor catalán y Lola Marceli, que se conocieron en 2001 durante el rodaje de Un chupete para ella, de Antena 3, ven cumplido su sueño en esta vivienda cuya reforma parecía no terminar: «Ha sido una pesadilla que aún estamos ultimando», comenta él.
En un entramado de calles bulliciosas, con un murmullo continuo sólo interrumpido por el claxon de un camión atascado en una esquina estrecha, llamo al portero automático, que se encuentra ante una consistente puerta de madera... ¡No funciona! Espero y, por fin, aparece Lola con ropa informal y una sencilla coleta, «es un desastre, no se cuándo conseguiremos que los timbres no fallen, porque, ¿sabes?, Juanjo es el presidente de la comunidad», explica mientras subimos al tercer piso. Abre la puerta él: impecable, cortés, serio. Entrar en la casa de esta pareja de actores es como adentrarse en un mundo ajeno al exterior, porque, a pesar de que aún hay obras en la vivienda –se escucha el ruido de una taladradora–, la paz es absoluta. «Nos encanta vivir aquí, es un barrio genuino. Sí, todo está a mano, hay muchas tiendas alrededor y se siente la calle», comentan casi a dúo.
Un pasillo con las paredes vestidas de Pladur –«como toda la casa, que, además, va reforzada con vigas en cada metro», aclara Juanjo– distribuye las estancias. Todo está planificado al detalle en este dúplex de 460 m2: luces puntuales para destacar los rincones favoritos, colecciones de fotografías bien ordenadas y una disposición simétrica del mobiliario reflejan el afán de perfeccionismo del actor: «Yo mismo planifiqué los espacios con ayuda de Francisco Fernández, un arquitecto amigo mío».
Mobiliario de diseño, piezas emblemáticas y elementos decorativos traídos de distintos lugares del mundo invaden los rincones: un extintor argentino, un reloj austriaco, un trineo que el actor ha adaptado para que haga las veces de galán de noche... «Me divierte dar a los objetos un uso distinto del suyo propio.Viví mucho tiempo en una masía del Penedés y tenemos bastantes antigüedades: unas las vendimos, otras están en el trastero y alguna la he transformado».



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