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La casa-estudio de Bimba Bosé

Después de recorrer el mundo, Bimba Bosé, escogió Madrid para quedarse e iniciar un atractivo proyecto profesional junto al modisto David Delfín. En su estudio, espacio que consideraba su segunda casa, la modelo nos descubrió cómo vivía.

Nuevo Estilo 23/01/2017
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Roma, Houston, México DF, Aberdeen, Mc Callen, Palma de Mallorca, Badajoz, Londres, Nueva York y Madrid son las ciudades donde ha residido Bimba Bosé. El cambio de casa ha sido una constante en su vida: "Me acuerdo de todas. Incluso de Velletri, una pequeña villa de mis abuelos paternos, en las afueras de Roma, donde la contadina nos hacía la pasta fresca en una cocina exterior. Me vienen a la memoria la pradera de amapolas que había detrás y el olor a gasolina de las motos de campo en las que montaban mis padres y mis tíos. El contacto con la naturaleza siempre estuvo presente en mi infancia y hasta mi adolescencia, pero se podría decir que el núcleo de todas las casas eran las cocinas. Recuerdo que mi abuela Lucía se pasaba horas y horas cocinando platos y postres deliciosos. Las comidas y cenas en Somosaguas eran continuas y hoy repito recetas que aprendí entonces".

Pero después de viajar por todo el mundo, esta polifacética modelo, sobrina de Miguel Bosé, y cuyo verdadero nombre es Eleonora Salvatore Dominguín, encontró -en aquel momento- su sitio en Madrid: "Una ciudad que me resulta viva y muy productiva. Es callejera, canalla e inevitablemente magnética". Aquí, Bimba pasa la mayor parte del día en su lugar de trabajo, el showroom del modisto David Delfín, del que era socia, junto con Gorka y Diego Postigo -este último, su marido-, en la marca Davidelfin, un proyecto multidisciplinar cuya actividad más visible es la moda, pero que abarca otros campos como la arquitectura o la producción audiovisual. Fue Gorka, arquitecto, el responsable de la transformación de una antigua escuela de diseño en un versátil espacio de 190 m2 donde el colectivo pudiera desarrollar todas sus actividades. "Se jugó a contrastar la estructura clásica de la vivienda -comenta Gorka- con muebles contemporáneos de los Eames, Jean Prouvé, Noguchi... y a usar colores neutros como el blanco y el negro, con el rojo como punto diferenciador. También los materiales nobles del edificio -maderas, escayolas- se enfrentan a otros industriales como el policarbonato celular, el tripli o la chapa metálica negra".

Cuando hablamos de decoración, Bimba nos confesó que le gustaba la mezcla del mobiliario moderno con el de principios de siglo y que se sentía muy identificada con la sobriedad y elegancia de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Sus muebles favoritos eran los industriales, las piezas con historia y las de diseño: "Mi casa ideal es sencilla, hogareña, blanca, práctica y cómoda, con lo indispensable para vivir. Pero eso sí, llena de fotos: son mi debilidad, nunca tengo bastantes".



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