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Madrid, España

Un piso con alma espontánea

La interiorista Inés Benavides rejuveneció este piso dejando al desnudo su arquitectura, evitando cualquier ornamentación estructural y empleando únicamente elementos y acabados nítidos y cálidos. Su desbordante delicadeza enamora.

Realización: V. Eugenia Cienfuegos. Texto: Gema Marcos. Fotos: Pablo Sarabia 20/12/2017
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Su planta irregular y poco convencional, junto a la magnífica hilera de ventanales al exterior, le brinda una fuerte personalidad a este piso madrileño perteneciente a un edificio de 1960. Sin duda, unas condiciones estructurales muy atractivas a las que Inés Benavides sacó el máximo partido. Los dueños tenían claro que ella era quien mejor podía plasmar su deseo de rejuvenecer la casa. «Desde el principio –nos explica la interiorista– vi que había que eliminar tabiques divisores para unir ambientes y dejar circular la luz. Pero para modernizarla, también desnudamos la arquitectura dejando a la vista vigas y pilares ocultos, así como el tubo del aire acondicionado».

Además, se evitó añadir cualquier tipo de ornamentación estructural para potenciar la sensación de sencillez. La calma se ha alcanzado también gracias a los acabados que envuelven la vivienda: paredes de estuco a la cal en acabado marmorino –sin pulir ni encerar para que resulte más natural–, tarima de roble de 23 cm de ancho barnizada en mate, carpinterías pintadas a brocha en blanco y tejidos naturales como linos y algodones. Sin duda, el espacio poligonal que comparten salón, comedor y, al fondo, la maravillosa cocina, enmarcada por tres ventanales, es el que más entusiasma. Inundado de luz natural, acoge muebles con evocadoras notas nórdicas y otros realizados a medida que han potenciado la frescura y juventud que se perseguía. Un estilo informal y alegre que se repite en los dormitorios y cuartos de baño bajo la misma línea cromática.

Ideas de la interiorista Inés benavides (www.inesbenavides.com)

Descubriendo la arquitectura. Al eliminar tabiques para crear áreas diáfanas se destaparon los pilares de hierro originales. Este elemento da un aire desenfadado al salón, junto con el tubo de aire acondicionado, que se dispuso también a la vista para mantener en todo momento los 3,5 m de alto del techo. Además, esta gran altura permitió instalar un generoso rodapié diseñado ex profeso.

Cero estridencias, todo naturalidad. Materiales, pinturas y tejidos comparten una misma línea cromática. Estuco a la cal en las paredes, linos, tarima de roble acabado mate y carpinterías pintadas a brocha para lograr un look artesanal configuran un conjunto sereno y sencillo que resalta sobremanera la luz.



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