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Cádiz

La reforma de una casa en Sotogrande

Una minuciosa reforma ha hecho de esta casa gaditana de los años 60 una residencia bajo cánones actuales: máxima claridad circulando por interiores diáfanos y una apuesta deco con notas muy femeninas.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Resulta sorprendente, como poco habitual, que alguien hable de la reforma de su casa como un periodo de aventura maravillosa, enriquecedora ¡y sin complicaciones! Es el caso de la propietaria de esta vivienda de Sotogrande (Cádiz), que contó con un amplio equipo profesional para cambiar de arriba abajo su segunda residencia: «En parte, el éxito se fundamentó en el buen feeling que hubo entre todos los que participamos», cuenta orgullosa.

Fueron Pilar Roger y el estudio de arquitectura de Eduardo Dorissa y Gonzalo Vidal –ellos siempre a pie de obra– quienes replantearon la distribución interior y modificaron en parte la fisionomía de la estructura exterior. «Ellos, Gonzalo y Eduardo, nos convencieron al resto de mantener la fantástica estructura de fachada, aunque cambiamos las barandillas, ampliamos los huecos de ventanas para ganar luz y añadimos balcones y porches para ganar sombras», nos explica la arquitecta Pilar Roger, quien propuso para el interior una organización más abierta y continua, con una estética homogénea a través de una lista escueta de materiales que se repetirían en todas las estancias. Además diseñó los nuevos baños y una amplísima cocina.

Una vez rematado la caja arquitectónica, la interiorista María Lladó fue quien llenó de vida los ambientes con un ameno mix de muebles. Antigüedades de ornamentación sutil, atractivos clásicos del s. XX e incluso diseños a medida ideados por la decoradora fueron encontrando su espacio bajo un criterio de orden y una paleta suave que abarca lacas blancas, decapados o pieles curtidas. Nada oscurece la escena. Y, como efecto de impacto, cuadros y esculturas elevando el nivel decorativo. Sabias mezclas que hablan de equilibrio y gusto.

IDEAS DEL PROYECTO

Continuidad óptica. En la obra se unificaron materiales para lograr un espacio homogéneo, con un suelo de resina liso en color yeso, que parece prolongarse en la pintura blanco roto de las paredes. Una propuesta que intensifica la luz natural.
Cristaleras por doquier. Aunque las fachadas quedaron intactas, se aumentaron los huecos de ventanas llegando hasta el techo y de un extremo a otro de algunos tabiques, con lo que consiguieron espacios en comunicación directa con el exterior.
Iluminación. Muy personalizada y con un toque muy joven. Fantásticos los rieles de focos de dimensiones generosas para enfocar algunos frentes, espejos de baños o incluso obras de arte. Aportan un aire industrial muy en tendencia.



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