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Madrid, España

Un atico reformado y con vistas

Ver el cielo y casi tocarlo con los dedos. La interiorista Mónica Benjumea ha reformado este ático con un estilo happy que derrocha alegría contagiosa.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Pablo Sarabia 12/10/2020
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Asomarte a la ventana y disfrutar de una gran panorámica del cielo resulta, a veces, el mejor de los regalos. Para la propietaria de este ático, la decoradora Mónica Benjumea, lo es. «Eso y la luz que la invade son las dos cosas que más me gustan de mi casa», nos confiesa. Situada en el centro de Madrid, la vivienda tiene una ubicación privilegiada, pero el estado en el que se encontraba cuando la familia decidió mudarse dejaba mucho que desear: no se había tocado desde hacía al menos 30 años. Así que Kwanza Interiors –el estudio de Mónica Benjunea– y el arquitecto Iván Yllera se pusieron manos a la obra para diseñar una reforma que sacara lo mejor de los interiores. El punto de partida: «Permitir la máxima entrada de iluminación natural y modernizar los espacios distribuyéndolos de acuerdo con las necesidades actuales», nos explica la interiorista.

La rehabilitación fue integral, pero se salvaron algunos elementos originales, como el suelo de pino, las molduras en los techos, los rodapiés, o las puertas, que se lacaron en blanco. De este mismo color se han pintado también las paredes para reflejar la maravillosa claridad. Y las ventanas nuevas llevan hojas de cristal de gran tamaño con el fin de reforzar en lo posible esa obsesión por atrapar la luz.

En cuanto a la decoración, se reconocen perfectamente las señas de identidad de Mónica Benjumea. El aspecto fundamental en todos sus trabajos es la mezcla de épocas y de estilos. Es capaz de intercalar una pieza decimonónica en un baño minimalista y transformar con ello el ambiente como por arte de magia. El mix no puede ser más armonioso ni resultar mejor integrado. Otra característica es el empleo con maestría de colores arriesgados: morado, naranja, rosa...

Sin olvidar sus tres tonos fetiche, repetidos en muchos de sus proyectos: blanco, print animal en pequeñas pinceladas y rojo. Funcionan de maravilla en estéticas modernas, añaden un punto chic muy llamativo y levantan cualquier ambiente al crear interesantes puntos focales. ¿Un ejemplo? Las telas antiguas, que la interiorista es muy aficionada a coleccionar, llenan de intensidad carmesí mesas y mesillas, y juegan con las diferentes texturas de los linos, algodones o terciopelos contemporáneos. El resultado es vibrante, singular y, sobre todo, muy alegre. Se respira “buena onda”.

Ideas del proyecto
Mónica Benjumea www.kwanzainteriors.com

Piezas de brocantes y mercadillos. Muebles antiguos y diseños vintage hallados en mercadillos, almonedas y galerías se incorporan a un interiorismo moderno y fresco ocupando los espacios más inesperados, desde el dormitorio al baño.

Telas antiguas, pura pasión. A la propietaria le encanta vestir con ellas diferentes muebles. Las que cubren las mesas a los lados del sofá gris del salón son fundas de colchones y la de la mesilla del dormitorio es un mantón de Manila.



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