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Ampurdán, España

Una masía rehabilitada

La intervención que la interiorista Eva Martínez llevó a cabo en esta antigua masía ha conseguido una casa singular. Las piezas vintage y la estética fabril son sus bazas.

Eva Martínez 01/05/2017
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Abandonada y medio derruída. Así estaba esta masía del Ampurdán hasta que sus propietarios la pusieron en manos de Eva Martínez, la interiorista que llevó a cabo la obra de rehabilitación y el interiorismo: «Había que partir de cero, pero lo mejor fue que me dieron carta blanca para tomar las decisiones. ¿Los objetivos? Querían una casa familiar, con una distribución fluída que resultara cómoda». Y a la hora de equiparla, pese a estar en pleno campo, los dueños querían huir del estilo rústico  tradicional, pues buscaban una estética sencilla y cien por cien contemporánea.

Eva Martínez les propuso enlucir y pintar las paredes dándoles un atractivo acabado artesanal, utilizar cemento pulido para pavimentar todos los suelos, abrir vanos en el salón para ganar un poco más de luz natural y conservar algunos de los elementos originales de la casa, como las vigas del dormitorio –que se suavizaron pintándolas de blanco–, las hornacinas del salón y, por supuesto, las bóvedas, un elemento de la arquitectura local que añade dosis de carácter y calidez.

Un ambiente muy importante para los propietarios era el porche, pues adoran pasar su tiempo al aire libre. La interiorista quiso desahogarlo “eliminando” visualmente los muros laterales: para ello, encargó pasar a vinilo de gran formato unas fotografías que ella misma seleccionó, dando al entorno de esta manera una profundidad increíble. También utilizó el mismo recurso para simular una alacena en el salón. En cuanto a la decoración, Eva Martínez decidió apostar por una medida mezcla de estilos, en la que son básicas las antigüedades y las obras de arte contemporáneo.

Los tonos neutros y los acabados envejecidos logran un fondo perfecto que hace de nexo entre las piezas de procedencia industrial, las vintage y las realizadas a medida, como los sofás, las camas y los muebles del comedor... En el manejo de este mix, en el que el neorrústico chic de la cocina dialoga con la sobriedad casi monacal de los dormitorios y la espectacular puesta en escena del porche, reside la llave de un universo único y de fuerte personalidad.

IDEAS DE LA INTERIORISTA
- Paredes: tratamiento artesanal. El interior de la masía, en piedra y ladrillo visto, se mantuvo así en
la cocina, donde crea un interesante contraste con los muebles negros. El resto de los muros se enlucieron y pintaron en un suave color tierra, de la marca Flamant. Los dormitorios siguen la misma gama de tonos empolvados.
- La importancia de las telas. Todos los sofás se han tapizado con lino, incluidos los bancos del comedor, rematados con decorativas tachuelas a la vista. Por el contrario, para el cuarto de los niños se escogieron alegres telas a rayas coordinadas que contrarrestan la imagen de sobriedad estructural.



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