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Barcelona, España

De panadería a una casa con mucho encanto

En lo que fue una vieja panadería barcelonesa, la interiorista Blanca Tey ha plasmado un estilo que funde tradición y toques actuales con una elevada dosis de tranquilo encanto.

Nuevo Estilo 23/08/2017
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Ciertas casas parecen seres vivos, con las huellas de los recuerdos impresas en cada uno de sus rincones, de sus paredes... Algunas, como las personas, comienzan etapas nuevas, transformadoras y, como si de un lifting se tratara, la decoración obra milagros y las dota de una estética diferente, aunque respetuosa con el espíritu de la construcción. ¿La finalidad? Que los muros sigan hablando, contando su historia única. Así fue el trabajo que realizó la decoradora Blanca Tey en esta vivienda, que en su origen fue una panadería. Y hay elementos que recuerdan el pasado: gruesos muros de carga, el suelo de pavimento hidráulico o parte de la vieja viguería de madera que se ha dejado vista. Estos puntos y la particular distribución del espacio condicionaron el estilo elegido para el interiorismo y la elección de notas vintage muy actuales.

Una planta muy larga y estrecha, pilares maestros intocables, escasez de luz natural..., los hándicaps a los que se enfrentó la interiorista para conseguir espacios confortables eran varios. La solución pasó por hacer de la necesidad virtud. De esta forma, los muros de carga marcan el tamaño de los ambientes o se aprovechan para situar armarios y la presencia de pequeños patios acristalados logran llevar la claridad a las zonas que carecen de ventanas.

Es más; la secuencia de las habitaciones se ha concebido de una forma un tanto inusual, con el salón en el extremo opuesto de la entrada, para que sea éste el que goce de más luz.

Así, tras el vestíbulo, se pasa a la cocina-comedor –organizados ambos en dos bandas paralelas, para dejar la zona de paso en el centro–. Después, una pequeña estancia habilitada como despacho conecta directamente con el patio y con un pasillo lateral por el que se accede al salón. Este corredor marca una de las pautas cromáticas que definen la vivienda, con un lado convertido en librería y lacado de un llamativo teja. Los blancos y piedras en diferentes matices que visten el conjunto –el suelo, las tapicerías, las alfombras– se ven salpicados de ráfagas de color introducidas con mesura y acierto: cojines en tonos encarnados, una consola verde en un rincón o los cuadros que resaltan sobre las paredes en blanco roto. Un trabajo con un indudable efecto chic.

IDEAS DE LA INTERIORISTA: Blanca Tey (Tel.: 607 745 178)
- Favorecer la claridad. Un recurso tan eficaz como sencillo: el blanco. Su paleta cromática da mucho más juego del que a priori se piensa. Ahonda en los blancos rotos, los piedra, los arena...
- Muebles de marcada personalidad. La presencia de pocas y escogidas piezas es una de las bazas que aportan fuerza a la decoración.
- Utilizar la luz. La iluminación se ha proyectado con lámparas puntuales o de ambiente, que consiguen un efecto intimista. Las de techo se limitaron a zonas muy concretas, como el comedor.



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