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Madrid, España

Sinfonía de colores en un piso de ciudad

Los propietarios de este piso madrileño querían una casa muy personal, divertida y arriesgada, con la que se sintieran identificados. Lo consiguieron recreando una decoración que se atreve valientemente con la mezcla.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Ana Isabel Hernández. Fotos: Rafa Diéguez 23/11/2018
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«Si tú nos conoces, cuando entras en nuestra casa nos ves reflejados en ella». La diseñadora gráfica Leo Otegui y su pareja decidieron que este piso en el centro de Madrid iba a ser un lugar muy suyo, el espacio perfecto en el que se sentirían cómodos como en ningún otro sitio, rodeados de las cosas que les hacen felices. Una casa para vivir, acogedora, «no de exposición». Y vaya si lo consiguieron.

Lo primero que hicieron, y que singularizó la vivienda –marcando el resto de la decoración–, fue encargar un mural para la pared frontal del salón a la pintora Elena Imaz. Autora de otras piezas que se pueden ver también en el piso, como varios platos decorados, dibujó una simpática selva esquemática que da cobijo a los pájaros favoritos de los dueños: un tucán y un flamenco. Para no restarle protagonismo, se optó por un escenario cromático neutro –favorecido por el blanco roto de las paredes o el suave tono de la tarima del suelo–, en el que se fueron añadiendo pequeños golpes de color mediante el resto de cuadros, los cojines o las alfombras.

Un mobiliario ultrafuncional termina de convertir esta estancia en un lugar «en el que pasar las horas sin preocuparnos por manchar un sofá o tener un posavasos». La misma filosofía se aplicó al resto de estancias, como el dormitorio, un espacio luminoso y sereno «en el que no queríamos tener demasiadas cosas para poder descansar bien». Decorado en un depurado blanco y negro, se aviva con los estampados de los cojines y una silla étnica.La decoración de este piso es una demostración de libertad absoluta. Los propietarios la basaron únicamente en sus preferencias, sin someterse a ninguna corriente o tendencia. Y encargando diseños a medida –como el de la mesa del comedor– cuando no encontraban lo que querían. La mezcla de piezas y estampados manda. «En verdad, no sabemos si queda bien o mal, solo que a nosotros nos gusta y funciona». Damos fe de ello. 

IDEAS DEL PROYECTO
- Sé tú mismo. Fanáticos de los objetos personalizados, los propietarios se rodearon de piezas a su medida: el mural del salón, la mesa con el sobre de mármol verde del comedor, la de despacho, las mesillas del dormitorio –hechas con cajas de madera en las que se integraron luces– o los pufs de madera, que resultaron de cortar en varios trozos el tronco de un viejo y querido árbol que estaba situado en una finca familiar.
- Eclecticismo decorativo. La casa es un perfecto portfolio de todo aquello que les gusta a los dueños: los animales, las alfombras, los sofás blancos, el mármol, los estampados... y mezclar, mezclar mucho.



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