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Una casa reformada: la importancia de las telas

Un sutil juego de texturas, estampados y colores da unidad a este piso madrileño recién reformado. Sus espacios desvelan el poder y la magia que transmiten las telas con carácter.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Lo primero que sorprendió a los propietarios de esta vivienda fueron sus generosos vanos con puertas correderas, los grandes ventanales y sus techos altos, elementos que aportan una acentuada sensación de amplitud. «Nos sorprendió porque la casa data de los años 50, cuando los espacios se construían muy compartimentados», comenta la dueña. Como sus distintos ambientes se relacionaban entre sí casi sin obstáculos, lo que además favorece la total y libre circulación de la luz natural –otro aspecto muy importante–, enseguida lo tuvieron claro.

Tras una pequeña reforma, en la que se acortó el pasillo distribuidor y se cerraron las terrazas del comedor y del dormitorio principal con el fin de ganar metros, llegó el momento de decorar el interior. El deseo de los propietarios era dotar a toda la vivienda de una imagen de conjunto, pero existía un condicionante: tenían ya numerosos muebles –muchos, recuerdo de familia– a los que era necesario dar un aire nuevo. En esta tarea, la ayuda de Coqui Ybarra, diseñadora y directora artística de Ybarra & Serret, resultó fundamental. «Siempre me han encantado los tejidos de esta firma –comenta la dueña–, porque sus colores y estampados tienen tanta fuerza que llenan los espacios por sí solos». Así, Coqui hizo que el hilo conductor de toda la decoración recayera en las telas y en sus juegos de texturas.

De la vivienda original se conservaron las puertas correderas y el suelo de madera de pino, que potencian el desahogo y la calidez de las estancias. Para empezar, y a sugerencia de Coqui, se pintaron las paredes en un gris suave y con los techos contrastados en blanco para lograr unidad cromática y aumentar la luminosidad. A continuación, se estableció un elemento de cohesión para cada ambiente. En el salón, por ejemplo, queda definido por las cortinas en blanco y negro, en torno a las cuales se retapizaron algunos muebles con dibujos de piel de cebra y se eligieron cojines y otros accesorios con rayas en estos tonos. También se aumentó la complicidad entre la zona de estar y el comedor a través de la tela que reviste una de las paredes de este último. Se trata de un estampado de pinceladas clásicas que sintoniza con las caídas del ventanal del salón.

A la hora de iluminar los espacios, se optó por lámparas y focos muy puntuales. Esta estudiada iluminación se encarga de resaltar rincones especiales de la casa y de crear, además, juegos de luces que enfatizan y dan viveza a las piezas más llamativas. Por su parte, en los dormitorios, la cocina y los baños se ha seguido la misma pauta cromática –negro, blanco y gris–, animada mediante certeros toques de colores intensos. La diferencia la marcan los suelos: en el caso de las habitaciones es una moqueta de sisal, de KP, y de la cocina, un porcelánico.

«El interiorismo –comenta Coqui– fue surgiendo de manera natural, espontánea, al mezclar las texturas de las sedas, los linos, los terciopelos... y, sobre todo, al contar con total libertad para retapizar muchas de las piezas de mobiliario antiguo, que cobran nueva vida al actualizarse». Se han logrado así espacios acogedores y vistosos, con total protagonismo de los tejidos en muchos casos o utilizados como fantásticas pinceladas en otros, pero que ponen de manifiesto la riqueza estética de una casa donde sentirse a gusto resulta sumamente fácil.



Tags: Casa, renovar y Telas.
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