desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Madrid

Un chalé con swing

Este chalé ha cambiado de arriba abajo y, a la vez, conserva el encantador aire de las casas de los años setenta de la sierra madrileña. La interiorista Alejandra Pombo ha dado un giro fresco y moderno a los espacios con un sutil ejercicio de armonía.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Beatriz Fabián. Fotos: Montse Garriga 12/11/2015
Imprimir
Pantalla completa



Encinas, enebros, fresnos, jaras y pinos conforman el jardín de este unifamiliar situado en la urbanización de Parquelagos, en Galapagar (Madrid). El estudio de Alejandra Pombo firma una reforma que ha actualizado la vivienda por entero. En las fachadas, la tradicional mampostería de piedra se combina ahora con un revestimiento monocapa negro y con pletinas de hierro, también negras, en las ventanas; mientras, en el interior se transformó la distribución y se variaron las instalaciones. Los propietarios, que usan la casa como residencia habitual, precisaban un amplio salón-comedor y cocina independiente, situados en una planta baja; tres dormitorios tipo suite, en la segunda planta; y, despacho, en el ático.
A Alejandra Pombo le gusta dejar a la vista algún elemento estructural del edificio -algo muy habitual en sus proyectos– y aquí el elegido han sido las soberbias vigas de hierro del salón. Vigas que subrayan el juego de acabados del techo, con un revestimiento de yeso negro en bruto que contrasta con la perfección del foseado de Pladur que remata todo su perímetro y oculta los puntos de luz indirecta. En cuanto al estilo, la decoradora ha logrado ambientes acogedores y elegantes, con piezas diseñadas a medida, y una gama cromática basada en tonos grises y naturales, más certeras pinceladas mostaza o azules. Y clave para lograr un aire moderno sin perder el encanto de una casa con solera ha sido el suelo de tarima de roble talqueado al aceite, de la firma Grato Parquet.

Ideas de la interiorista
Alejandra Pombo (www.alejandrapombo.com)
Las vigas de hierro a la vista, pintadas en negro mate, añaden atractivo y personalidad a las estancias y, además, contribuyen a actualizar el look de la edificación.
Nuevos ventanales. Ponen en valor el entorno de la casa. El color gris antracita de las carpinterías de aluminio potencia la sensación de que las vistas están enmarcadas a modo de lienzos.
La iluminación. La combinación de candilejas y foseados –que crean diferentes niveles en los techos– dota a las estancias de volumen y movimiento, y realza las diferentes texturas.



Ver más articulos