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San Juan de Luz, Francia

Una casa con mucha historia

Mazarino, el célebre cardenal italiano, eligió el color de estas paredes en el s. XVII y 200 años después se bautizó aquí al compositor Ravel. Hoy, una pareja madrileña de gran cultura y sensibilidad ha forjado un refugio, respetuoso y sereno, que se empapa del chic de la costa vasco-francesa.

Nuevo Estilo 28/03/2017
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Qué delicia esos interiores que –como ocurre en este piso integrado en una construcción de estilo holandés cercana a San Juan de Luz– mantienen vivo el recuerdo del pasado a través de un color, de las robustas vigas del techo o del crujir de la tarima. Cuentan que el cardenal Mazarino se instaló aquí cuando organizaba el enlace del rey Luis XIV y la infanta María Teresa en 1660 –por cierto, una boda con un decorador de lujo: Velázquez–, y ordenó pintar la boiserie en el matiz de verde que todavía conserva.

«Un tono peculiar, pero ante todo muy luminoso, que fue apodado en la zona como verde mazarino», nos explica la propietaria, que ha rendido pleitesía a este color adquiriendo decenas de detalles y complementos con una tonalidad similar. De este modo, aquella elección del cardenal es el eje cromático sobre el que gira la casa.

Otros factores muy influyentes en la decoración fueron, claro está, la luz natural y las vistas al Cantábrico. Por eso sus ventanales, que carecen de cortinas, condicionaron la posición del mobiliario, orientado a la contemplación del exterior. Aunque el verdadero espejo del estilo de vida actual queda patente en la distribución, donde parte de lo privado y lo social –o lo que es lo mismo, el dormitorio principal y el salón– comparten superficie. «Al descansar aquí me doy cuenta de lo importante que es la amplitud y los techos altos... Respiras paz», dice la dueña. Paz e Historia, porque también entre estas paredes fue bautizado en 1875 el músico Maurice Ravel, el autor de Boléro.
IDEAS DEL PROYECTO
- Descubrir sus encantos. El objetivo era conservar al máximo la esencia de la casa. Por eso, se decidió dejar al descubierto ciertas huellas del paso del tiempo en los acabados y el suelo, así como dar sabor rural a la renovada cocina.
- Toques contemporáneos. ¿Y por qué no? Rejuvenecen el ambiente y además aligeran la decoración. Ejemplo: las lámparas de acero, el escritorio o la mesa de centro de cristal, que además deja a la vista el fantástico parqué de madera colocado en espiguilla.
- Alto grado de autenticidad. Soperas, cuencos, teteras, bandejas... Y ya sea en la cocina o incluso los baños, el menaje y el cristal antiguo se exhiben por toda la casa dando lugar a ambientes muy vividos y personalizados.



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