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Una casa de campo rejuvenecida

El blanco como fondo ha rejuvenecido la imagen de esta casa de campo cántabra. Sin perder su identidad, el interior subió enteros gracias a la claridad y la frescura.

Nuevo Estilo 13/12/2016
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Para entender el cambio de imagen que se ha obrado en esta vivienda hay que recrear antes el aspecto de las típicas casas montañesas de Cantabria. Paradójicamente, la habitual falta de luz en el norte ha ido acompañada de una arquitectura en la que abundaban las construcciones con muros de piedra y vigas de madera oscura. Nada que ver con la residencia de verano, fresca y luminosa, que el actual propietario de ésta tenía en mente para pasar las vacaciones con sus hijos y nietos. La interiorista Ana Vega fue la encargada de materializar esta nueva interpretación espacial y su intervención ha sido decisiva en el resultado final: «La casa –explica– tiene más de un siglo de antigüedad y mantenía algunos elementos originales, pero su estado de conservación era bastante bueno: no necesitaba una gran reforma».

Transformar el ambiente sin modificar la estructura de la vivienda, distribuida en tres plantas, resultó, si cabe, más difícil que llevar a cabo una rehabilitación integral. «Tuvimos que adaptar el interior –continúa Ana – a las necesidades de sus nuevos inquilinos, que querían una casa confortable, luminosa y con una decoración ultraligera, pero sin perder el carácter montañés». Como primer paso, la interiorista, que contó con la ayuda de Blanca Molinero –de las tiendas Decoremos y Maison Decor, en Santander–, decidió unificar en blanco las paredes, la viguería del techo y las carpinterías.Con este recurso cromático se cumplieron tres objetivos: ampliar visualmente, dar actualidad e iluminar los ambientes. Otra de las mejoras que se hicieron fue techar y acristalar el porche para disfrutar de él durante todo el año. La interiorista proyectó además un pequeño zaguán que da acceso directo a la zona de recibo de la planta baja, integrada por un generoso salón, con área de estar, rincón de lectura y comedor, y un despacho anexo. También se amplió la cocina, ubicada en este mismo nivel. «Resultaba muy pequeña para toda la familia –comenta Ana– y ganamos unos metros extra para añadir un office que utilizan como comedor de diario». En este último ambiente se dejó a la vista la piedra de uno de los muros.

El piso superior, al que se accede por una escalera de castaño pintada en blanco y con los peldaños contrastados en el color natural de la madera, acoge tres dormitorios con sus cuartos de baño, mientras que la buhardilla se destinó a dormitorio principal. «Aprovechamos –comenta la decoradora– las generosas dimensiones de la planta bajocubierta y su distribución para crear una suite con un gran vestidor y una zona de estar». La puesta en escena, realizada conjuntamente por Ana Vega y Blanca Molinero, refleja el gusto del propietario y su familia por una base de influencia clásica, pero actualizada mediante tapicerías blancas y sutiles puntos de contraste. Así, detalles orientales o de estilo natural y fotografías de artistas contemporáneos rejuvenecen los ambientes.

IDEAS DE LA INTERIORISTA: Ana Vega (Tel.: 636 499 757)
- Iluminación general. Para evitar la realización de falsos techos, se mantuvieron los puntos de luz existentes, aunque sustituyendo las lámparas de suspensión por focos y plafones –en su mayoría, de Vibia–.
- Chimenea reformada. Presentaba un aspecto desfasado –con marco y embocadura de ladrillo visto– y se ha modernizado mediante un frente de obra escalonado pintado en blanco. Este recurso decorativo le aporta ligereza y singularidad.
- Suelos recuperados. Ana Vega conservó todos los pavimentos de la casa –en barro cocido y madera de castaño– y los vistió con alfombras de diseño actual, que añaden color y confort al ambiente.



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