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Madrid, España

Entre dos mundos: Una casa del siglo XIX

Sobre un espacio con alma y pasado, el proyecto de Gonzalo García ha renovado las estancias con conceptos actuales para conseguir un estilo clásico fresco y ecléctico. Piezas de anticuario conviven con muebles de diseño y obras de arte en una alianza que realza la arquitectura interior.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Recycrafts Fotos: M. Garriga 17/10/2016
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Atemporal, sofisticada y masculina. Tres adjetivos que definen la estética de esta casa tras la espléndida renovación realizada por Gonzalo García. Después de un largo periplo por Nueva York como estilista de decoración y set designer, instaló estudio propio en Madrid y desde aquí aborda proyectos de interiorismo en los que plasma su dilatada experiencia decorativa. Un ejemplo es esta vivienda, ubicada en un edificio de 1815 en el Madrid más señorial. El reto en este caso consistió en hacerla mucho más personal y afín a su nuevo propietario, un hombre soltero, profesional de la publicidad y enamorado de las antigüedades y obras de arte. Era esencial no perder el alma del edificio ni sus virtudes espaciales, como el gran hall de la entrada, los tres salones de techos altos comunicados entre sí y los balcones antiguos. Con esta premisa se refrescó la imagen del espacio sin alterar su estructura, y manteniendo el mayor número posible de materiales originales, como la tarima de pino melis y las carpinterías.

Mediante un cambio cosmético en techos y suelos, los ambientes se volvieron más misteriosos, selectos... y varoniles. Sobre este marco unificado y neutro llegó el planteamiento decorativo, ecléctico y renovador, tal y como había solicitado el dueño, que quería adaptar su mobiliario –en su mayoría antiguo– sin imprimir a los interiores un look muy clásico. Así, se logró integrar con naturalidad muebles de los s. XVI al XX y destacadas obras de arte con piezas contemporáneas. Las soberbias alfombras, con motivos geométricos y print animal, modernizan y aligeran la puesta en escena, que gana en belleza con la calidad y la riqueza de sus textiles. La casa es acogedora y refinada a partes iguales. Un acierto.



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