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Ibiza

Una casa para vivir en calma

Fresca y luminosa, el azul y el blanco son claves de esta casa ibicenca. Su alianza con el paisaje y una decoración despejada funcionan con un objetivo: vacaciones con sosiego.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Un salón lleno de luz y calma

La brisa del Mediterráneo y la intensa luz costera recorren todos y cada uno de los rincones de esta casa construida en medio de un idílico paisaje de aromáticos pinares. Aunque se levantó de cero hace ya 30 años y ha sufrido cuatro ampliaciones, sus propietarios siempre han mantenido en los sucesivos módulos que han ido edificando un fiel respeto por la arquitectura tradicional de Ibiza. En cuanto al tipo de ambiente, también tenían muy claro su objetivo: «Conseguir una vivienda cómoda y práctica, luminosa, y con una distribución que facilitara los hábitos de vida en verano». Lo han logrado entre sus blancos muros salpicados de contraventanas azules.

Gracias a los numerosos ventanales y terrazas que se abren en todas las fachadas, testigos de la vida que transcurre a medio camino entre el interior y los espacios exteriores, las estancias gozan de gran luminosidad y espectaculares vistas, tal y como se demuestra en la zona de trabajo del dormitorio principal. A esta claridad absoluta también contribuyen las paredes y los suelos de gres en color blanco, al igual que el protagonismo que se ha dado a los tonos neutros en buena parte de las tapicerías y el hecho de que muchas de las habitaciones se comuniquen a través de vanos amplios y generosos, desechando las puertas. En cuanto al mobiliario, este marco inmaculado ha permitido a la propietaria decorar los espacios con muebles de fibras naturales y de madera oscura para, de este modo, crear interesantes contrastes.

Estas piezas confieren a los ambientes un marcado aire colonial, exceptuando la zona del comedor, donde las mesas –se han unido dos– y las sillas con respaldos tallados impregnan la atmósfera con una nota exótica. Pero la verdadera estrella de la casa radica en lo que encontramos fuera: la zona de la piscina y las diversas terrazas y porches que se suceden por toda la construcción. Habilitados con muebles muy cómodos y protegidos del sol y el viento mediante unas cubiertas de cañizo, estos ambientes al aire libre hacen gozar, tanto de día como por la noche, de los encantos de esta isla mediterránea y de los placeres de la temporada estival.



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