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Mallorca, España

Una casa rústica y chic

La finca Son Moro habla de su historia y de la tradición rural balear en un nuevo lenguaje cargado de actualidad. Sus palabras, formadas por materiales autóctonos y luz mediterránea, cuentan cómo renovarse sin traicionar las raíces.

Nuevo Estilo 28/04/2017
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Para el arquitecto alemán Thomas Wegner, la isla de Mallorca actúa como fuente de inspiración. Así, la luz mediterránea, las particularidades de la arquitectura balear, los materiales autóctonos... funcionan como un elixir enriquecedor, como elementos fundamentales a los que rendir tributo. Por ello, en la reforma de esta finca antigua, de nombre Son Moro, el respeto por el sabor auténtico de la construcción queda patente en cada uno de los rincones de la casa. Los sobrios muros de piedra de marés hablan de su historia, de su conexión con la naturaleza, reinventada, sin perder un ápice de su esencia, en clave de confortable presente.

Dentro, las paredes pintadas de blanco impoluto acogen unos interiores amplios y despejados en los que el espacio se concibe como elemento decorativo principal. Por su parte, la fuerza y el carácter de los materiales también juegan su papel, como por ejemplo, algunos muros de piedra vista, el suelo de la planta baja –con un solado de guijarros– o el pavimento continuo de hormigón pulido, en color blanco roto, que viste el piso superior.

El cuidadoso trabajo de rehabilitación ha dado como resultado un escenario con rasgos de la arquitectura típica balear, pasados por un tamiz de inspiración minimalista en los que el color blanco y los espacios vacíos dotan de personalidad propia a los ambientes. Además, la presencia de contadas y escogidas obras de arte contemporáneo, mezcladas con muebles y detalles de almonedas y rastrillos, confieren un encanto único a Son Moro.
IDEAS DEL PROYECTO: Thomas Wegner (Tel.: 971 842 176)
- La elección de los colores. La luz se multiplica en unos interiores vestidos con tonalidades muy uniformes: crema y ocres, tan característicos de la arquitectura de la isla, más el color blanco.
- Búsqueda de naturalidad. Los acabados, los materiales... Todo parece hablar de la naturaleza y conectar con el exterior: el solado de cantos de río; muros de marés visto; bloques de esta caliza como mesas auxiliares; un alcorque en el suelo del salón, o una rama –caída de los árboles de la finca– transformada en escultura como único elemento decorativo del dormitorio principal.
- Detalles personales. Además de las obras de arte, cuya elección siempre denota personalidad, Wegner ha incluido piezas de artesanos y mercadillos de la isla, creando un atractivo mix.



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