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Berlín

Una fábrica convertida en vivienda

Un edificio industrial en Berlín semiderruido se convirtió, gracias a la transformación ejecutada por el estudio de arquitectura Miethe+Quehl, en la casa que sus nuevos propietarios siempre habían deseado: un oasis tranquilo y espacioso en la ciudad.

Nuevo Estilo 27/12/2015
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Cuando Eva y Gerard Ruecker se trasladaron a Berlín, tras varios años viviendo en Londres, buscaban para instalarse lo que en principio parecía un imposible. La pareja soñaba con encontrar un paraíso en medio de la ciudad, una casa amplia y luminosa con jardín para que jugaran los niños. El ruinoso edificio de una vieja fábrica ofreció su fachada –poco más quedaba– para cumplir el deseo. Enseguida se rindieron al encanto de la construcción y sus grandes posibilidades.

Para que aquello se acabara transformando finalmente en una vivienda llena de luz con espacios fluidos y abiertos contaron con el estudio de arquitectura berlinés Miethe+Quehl, que acometió una rehabilitación total. La propietaria, sueca, quiso que se reflejaran sus raíces escandinavas en los conceptos básicos de interiorismo: ambientes ultracómodos para toda la familia, una sauna en el último piso o el luminoso suelo de madera de la marca Dinesen, que aporta una atmósfera natural fantástica y, además, potencia la luminosidad que entra por los grandes ventanales de la vieja fábrica.

La idea nórdica de confort se ha dejado ver no solo en la articulación de los espacios –el favorito de la familia es, además del jardín, la cocina-comedor-salón-espacio de juegos, de 100 m2–, sino también en los muebles y detalles: pocos, cómodos, integrados por piezas clásicas de diseño y otras más actuales, incluso algún guiño vintage. Y todos, con un acogedor toque de frescura y naturalidad.



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