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La luz es lo que importa

Esta construcción
unifamiliar barcelonesa se ha concebido con una evidente intención: conseguir que los interiores disfruten de la máxima claridad y participen del patio ajardinado y el paisaje que los envuelve.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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La elegancia de las cosas sencillas, bien hechas, queda patente en esta vivienda barcelonesa tanto en su arquitectura como en sus interiores. El proyecto, llevado a cabo por los arquitectos Ramón García y Manuel Ángel Gil, se plantea con el efecto de dos cajas cruzadas que se erigen con proporciones claramente horizontales, una dimensión potenciada por la disposición en franjas de las carpinterías. Además, la vivienda está surcada de ventanas y grandes cristaleras que aprovechan la luz natural y abren la casa al exterior. 

Este último se desarrolla, por su parte, en dos dimensiones. La primera, más cercana, la constituyen los agradables porches en los que se prolonga el salón, y el patio-jardín, cubierto en parte por chamota -una original mezcla de cerámica triturada- en tonos rojizos. La segunda va más allá y hay que buscarla en el entorno natural en el que se enclava la construcción: la casa cuenta con unas espectaculares vistas al Montseny y su vegetación mediterránea se contempla sin interferencias desde los grandes vanos.

Las limitadas dimensiones de la parcela, así como el gran muro medianero que la separa de la finca vecina, fueron factores determinantes a la hora de decidir la ubicación y forma de la construcción, con la premisa siempre presente de conseguir una zona de patio de fácil acceso desde la casa. Por esas razones, la planta se articula en forma de L, orientada al suroeste en torno al espacio ajardinado y dando la espalda al muro medianero. De este modo, los cuartos de servicio de la vivienda se han ubicado en el lado que da hacia el citado muro y al pequeño patio alargado que acompaña su recorrido. Por el contrario, el resto de las estancias disponen de vistas, luz y acceso directo al patio ajardinado, un espacio mucho más abierto pensado para disfrutarlo.

Esa misma intención de disfrute y comodidad ha marcado el proyecto de interiorismo, realizado por Marta Solé. En los interiores se percibe calidad, solidez y discreción, con un mobiliario sencillo, de líneas puras. Pero es una pureza alejada del minimalismo, puesto que las maderas, textiles y adornos -pocos y escogidos- en tonos tabaco y chocolate se combinan con los colores claros para poner notas de calidez y confort. La decoración transmite una sensación de calma y tranquilidad; son los grandes ventanales los que marcan los puntos de atención para establecer así una relación directa con el paisaje exterior.



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