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Editorial

La carta de Marta Riopérez: Declaración de intenciones

Las tendencias que nos presenta el año que empezamos reflejan fielmente, como no podía ser menos, otras tantas nuevas formas de vivir nuestras casas.

Marta Riopérez, Directora de Nuevo Estilo @martarioperez 23/12/2016
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Salón

Son cuatro, y todas buenas. Las tendencias que nos presenta el año que empezamos reflejan fielmente, como no podía ser menos, otras tantas nuevas formas de vivir nuestras casas.

Por una parte, el impoluto nórdico se desmelena mezclándose con piezas de artesanía étnica que vienen de latitudes mucho más cálidas. Es una manera de declarar que lo absoluto está out, que el purismo para quien lo quiera y que la diversidad enriquece.

Seguimos con la incursión de un estilo que aboga por el impacto gráfico; así se afirma el «aquí estoy yo y defiendo lo que me gusta», pero con humor,  respeto y personalidad, utilizando los contrastes de color y los trazos rotundos en estampados.

El tercero nos habla de la vuelta a la elegancia eterna (¿en algún momento se fue del todo?), y alza la voz por los dorados, el cristal tallado, las molduras imponentes y los tonos señoriales, como el azul pavo o el gris antracita, reivindicando los valores clásicos del pasado, pues ya sabemos que el único modo de avanzar es mirando hacia atrás y recuperando lo que funcionó por encima de épocas.

Por último, cobra fuerza un nuevo rural que de rústico tiene poco. Se apoya en los materiales naturales –madera sin desbastar, fibras como el sisal o el mimbre...–, que se reencarnan en diseños de factura moderna. Aquí, su exponente es esa corriente que habla de cambiar las formas sin perder el fondo. Las cuatro tendencias son magníficas y siguen contando que, como siempre, el pensamiento de quienes habitan una vivienda se transparenta en la decoración de la misma. ¿Cuál es el tuyo?


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