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Creadores y Criaturas

Alejandro de la Torre hace magia con sus espejos redondos

De su taller de Barcelona salen piezas únicas que aportan una nueva mirada, llena de poesía, sobre los espacios.

Ana Isabel Hernández. Fotos: Zeudi Souza 26/07/2019
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La francesa Line Vautrin tuvo la culpa. Un día, el bilbaíno Alejandro de la Torre descubrió de forma casual que ese espejo que lucía desde siempre en la vivienda familiar –«una pieza que me fascinaba por sus reflejos, formas y colores»– era un diseño de esta cotizada artista, célebre por sus objetos decorativos en la primera mitad del s.XX. El espejo se vendió, pero su magia ya había envuelto a Alejandro, que hace siete años decide dejar el negocio de compraventa de antigüedades que tenía en Barcelona para dedicarse en cuerpo y alma a hacer su propia poesía ideando espejos.

Empezó trabajando en su casa, pero pronto abrió el taller en el que concibe sus singulares creaciones, que pueden adquirirse en las tiendas Azul Tierra y Judith San Quintín, o vía instagram. En todas utiliza como base los espejos convexos. «Elegí este tipo de lunas porque me encanta cómo reflejan las cosas, la visión total que dan del espacio. Yo las llamo el ojo de Dios», nos explica. Encargado el espejo, llega el proceso en el que la pieza se transforma en única añadiéndole diferentes materiales: maderas antiguas, moldes de fundición, conchas... «Soy como un chamarilero, cualquier cosa me sirve para lograr la belleza que busco. Barcelona, con sus calles, el mar, las diferentes culturas..., es mi constante fuente de inspiración».



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