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Duarte Pinto Coelho

Una de las figuras emblemáticas de la decoración del s. XX, con enorme proyección internacional. Pero, sobre todo, el interiorista luso fue un esteta que estuvo siempre en contacto con lo bello.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Su nombre completo –Duarte María Egaz de Avillez Pinto Coelho– es tan extenso como su currículum. Nacido en 1923 en la localidad portuguesa de Cascais, fragua su pasión por la decoración –incubada desde niño– en el efervescente París del fin de la Segunda Guerra Mundial. Aprovechando la escasez de interioristas en nuestro país, en los años 50 llega a Madrid, donde se consolida como profesional. Desde aquí viajará y trabajará por todo el mundo, y aquí recibirá múltiples reconocimientos a su labor, entre otros la Medalla de Oro de Bellas Artes en 2002. Murió en 2010, a los 87 años, en su casa cacereña de Trujillo.  

SU MÁXIMA. Confort y comodidad, requisitos que consideraba ineludibles para que una casa fuera bonita e hiciera felices a sus habitantes.
SUS MATERIALES. Las materias nobles y los acabados con solera: maderas, piedra, terciopelos, sedas, dorados, lacas, entelados...
LOS COLORES. Enemigo declarado de las combinaciones rebuscadas. El rojo define muchos de sus trabajos, en los que destacan los tonos básicos: azul, verde, amarillo...
SU PASIÓN. Fue un gran experto en arte popular. Sus colecciones –piezas malagueñas del s. XIX en terracota, cerámicas y vajillas de Caldas, porcelanas orientales...– se expusieron en numerosos museos.
SUS INFLUENCIAS. Los grandes decoradores de mediados de siglo y las cosmopolitas casas de sus amigos –muchos de ellos, vips del panorama social y cultural– en el París y el Nueva York de los años 50.
SU ESTILO. Grandioso, elegante y sofisticado, con piezas de calidad. Duarte abogaba, no obstante, porque las viviendas reflejaran la personalidad de sus propietarios.
SUS TRABAJOS. Muy ligados a la élite social, política y económica, se extienden por todo el mundo: palacios presidenciales en África o India, las embajadas de Portugal en el extranjero, viviendas de aristócratas europeos... Pinto Coelho decoró también una gran cantidad de restaurantes y hoteles, como los salones del Wellington de Madrid.
NOS HA DEJADO... Su apuesta por una decoración clásica y refinada, sin concesiones a las estridencias.



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