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Aquí trabaja

El espacio de trabajo de Tamara Falcó

A pesar de la expectación que despierta a su paso, Tamara Falcó (Madrid, 1981) es una chica extraordinariamente cordial. 

Nuevo Estilo 16/05/2016
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Con seguridad es consciente de que su acceso a las primeras filas del panorama mediático nacional ha estimulado la curiosidad popular hacia ella. Sin embargo, resulta natural, fresca y con un punto de sana ingenuidad que la hace más atractiva. Su compromiso con la firma Barbour y el proyecto de creación de una colección de moda propia ocupan la mayor parte de su tiempo: «Aunque tengo un horario muy libre, estoy ligada al trabajo con ordenador. También dependo mucho de las convocatorias, de los eventos nocturnos».

Respecto a su desarrollo profesional, nos hace dos confesiones: una esperada –«mis principales maestros son mis padres»– y otra sorprendente –«admiro muchísimo a Philippe Starck por lo que supuso de innovación en el mundo del diseño»–. Y es en ese mundo, aunque en la disciplina de la moda, donde Tamara desea profundizar: «Mi objetivo inmediato es realizar una buena carrera, ganar experiencias, enriquecer mi currículum, aunque en el camino tenga que aceptar las críticas y aprender a manejarme con mucha gente. Ahora, que cuando algo sale bien –termina sonriendo–, es maravilloso».

RINCÓN DE TRABAJO

Lo comparte con... Nadie, necesito concentración.
¿Qué hay sobre su mesa? Portaminas, gomas de borrar, pantones...
Una pieza imprescindible Una botella de agua y mi ordenador.
Música Lo que lleve en el Ipod.
Luz La del sol.
¿Se parece a su casa? En la iluminación. Me gusta rodearme de muchas lámparas para crear ambiente.
Se estresa con... Casi todo, soy nerviosa.
Y le relaja... Un buen masaje.
¿Teléfono o e-mail? Con mi familia prefiero el teléfono; con los amigos que están lejos, el e-mail.

TOP DECO

Mi material. La madera, me encantan los suelos de este tipo, la caoba.
Mi color. Blanco.
No entraría nunca en casa... Alguien con los zapatos sucios.
Mi estilo. El provenzal, me fascinan las casas de campo francesas.
En mis paredes hay... Están bastante vacías, me gustan los espacios despejados.
¿Y en mi mesilla? Agua, el despertador...
Mi mueble. El espejo Caadre, de Philippe Starck.
Mi flor. La peonía.
Mi decorador. El artista Julian Schnabel, me fascinó su trabajo en el hotel Gramercy de Nueva York (www.gramercyparkhotel.com)
Un regalo para la casa. Velas de jazmín de Zara o de Dyptique.
Mi última adquisición. La lámpara Zettel’z 5, de Ingo Maurer.
Mi casa del futuro. Depende del momento, a veces pienso en una vivienda de arquitecto y otras, en una casa clásica en el campo.



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