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Grandes maestros

Florence Knoll, arquitecta

La arquitecta norteamericana fundó, junto a su marido, Hans, una de las firmas más influyentes del diseño del s. XX: Knoll. Su labor, también como diseñadora e interiorista, resultó clave para hacer de la marca un sinónimo de calidad e innovación.

Nuevo Estilo 30/07/2014
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Florence Schust (Michigan, EE UU, 1917) conoció a Hans Knoll a principios de los 40 en Nueva York. El alemán, hijo de ebanista, había creado una compañía para producir mobiliario según los principios de modernidad de la Bauhaus y la arquitecta –amiga de la familia Saarinen y formada con otros grandes del diseño de la época, como Walter Gropius, Marcel Breuer y su admirado maestro Mies van der Rohe– comenzó a trabajar en ella en 1943 como interiorista.
Tres años más tarde, la pareja se casa y transforma la firma en Knoll Associates, una marca que, con sus criterios de calidad en los materiales e innovación tecnológica, se convertirá pronto en un referente internacional de estilo y diseño.

LO MEJOR. Florence ha sido esencial dentro de Knoll, donde asumió varios departamentos. Como diseñadora, creó un gran número de importantes piezas propias en las que dejó patente su claridad y equilibrio formales, la atención por el detalle y un exquisito sentido de la armonía. Pero, también, tuvo el talento de reclutar para la compañía a los mejores creadores de su tiempo. Además de a sus queridos Breuer, Saarinen y van der Rohe, el catálogo incluía –y sigue haciéndolo– piezas de Albers, Bertoia, Platner... Una lista que se ha ido ampliando con figuras de vanguardia como Ross Lovegrove, Frank Gehry o Barber y Osgerby.
La identidad corporativa de Knoll estuvo asimismo bajo su control, desde el diseño de las salas de exposiciones y los interiores, hasta los carteles publicitarios y el logotipo, para los que contrató a importantes creadores gráficos.

INTERIORISMO. Su labor como diseñadora de interiores fue prolífica. «No soy decoradora, yo creo espacios», decía de unos proyectos en los que introdujo modernos conceptos como eficiencia y optimización de los metros. Unos trabajos en los que armonizaba a la perfección formas, colores y materiales, y que definieron los interiores de la América de posguerra. Tras la muerte de Hans en 1955, asume la presidencia de Knoll. Se retirará en 1965 dejando un legado, a la compañía y a la historia del diseño, inconmensurable.

www.knoll.com



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