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Grandes maestros

José Antonio Coderch

Su nombre es una referencia en la arquitectura española de mediados del siglo XX. Y no sólo por la serenidad e inteligencia que desprende su trabajo: también por la dimensión ética que le imprimió.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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SUS TRABAJOS
Tras licenciarse en la Escuela de Arquitectura de Barcelona –de la que acabaría siendo profesor y cuya ampliación dirigiría–, trabaja en Madrid con Pedro Muguruza y Secundino Zuazo, pero pronto regresa a su ciudad para instalar su estudio. Construirá numerosas casas unifamiliares para la burguesía catalana, edificios de pisos –en los que planteó soluciones como la interrelación entre zonas de estar, reposo y servicios, innovadoras para la época–, oficinas y centros culturales y académicos.

EL DISEÑADOR
Los objetos que interesaron a Coderch tienen que ver con la noción de lo doméstico. Jugará con la luz y el calor en las tres líneas fundamentales de producto que concibió a lo largo de su carrera: lámparas, chimeneas y persianas de librillo, además de muebles de obra.

SU PLANTEAMIENTO
Está a caballo entre el racionalismo y el humanismo. Admirador de Alvar Aalto y crítico con los grandes bloques ajardinados de Le Corbusier –«que dan sensación de vértigo»–, plantea espacios habitables, sin agobios por la masa y la altura, y aboga por la arquitectura popular, pero sin caer en el folklorismo.

INTERNACIONAL
Miembro del grupo de arquitectos Team 10, cuyas teorías influyeron en la arquitectura europea de la segunda mitad del s. XX, su obra ha recibido numerosos premios.

CONOCER A CODERCH
Existen varios libros sobre su figura. Uno de los más interesantes, editado por Santa & Cole, es obra de los arquitectos Antonio Armesto y Rafael Díez.

NOS HA LEGADO...
Su idea de una arquitectura moral, ética, respetuosa con sus moradores. Escribió en un famoso artículo: «No son genios lo que necesitamos. Los arquitectos han de pensar menos en Arquitectura (con mayúsculas), en dinero, y más en su oficio de arquitecto. Tienen que trabajar con una cuerda atada al pie para que no puedan ir demasiado lejos de la tierra en la que tienen raíces».   



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