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Un palacio secreto: hotel Le Palais Rhoul

Si pudiera hablarse de una decoración culta, ésta se localizaría aquí: el hotel Le Palais Rhoul, a las afueras de Marrakech, es un hotel especial donde se aprecian las huellas de la cosmopolita familia que lo imaginó. La privacidad y un hammam exquisito hacen el resto.

Nuevo Estilo 28/06/2013
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HOTEL LE PALAIS RHOUL (Tel.: 902 103 892)

LUJO SILENCIOSO
DIRECCIÓN: Route de Fes, km 6. Marrakech (Marruecos). Tel.: 00212 6 24329494/95. www.palais-rhoul.com
HABITACIONES:18 suites y las tiendas caidales: dispersas por el jardín, se trata de habitaciones en grandes jaimas con cuarto de baño, estanque interior, salón, patio...
UN PLUS: El hammam, precioso. Un edificio al fondo del jardín con unos masajes ¡que hay que probar!
PRECIO: Desde 290 €.

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Algodón blanco, look total. No falla nunca. Emplear el blanco en absolutamente todas las tapicerías de una habitación es un seguro para acertar. Si el tejido elegido es el algodón egipcio, la calidad también estará presente.
¿Te animas con el tadelak? Es una técnica de pintura, de naturaleza similar al estuco, original de Marruecos. Los colores conseguidos con pigmentos naturales son bellísimos. Además, al ser impermeable, resulta perfecta para los cuartos de baño.
Colecciones en la pared. Partituras musicales, máscaras tribales, retratos de familia... Enmárcalos con importancia y no te refrenes a la hora de exhibirlos.

MÁS QUE CENAR
Restaurante L´Abyssin. Fuera de tipismos y con una personalidad –al igual que todo el hotel– especial y exquisita. Situado al fondo del jardín y organizado en pérgolas que se independizan con generosas caídas de algodón blanco, aquí están presentes los cuatro elementos de la naturaleza: agua, fuego, tierra y aire. Su carta recoge influencias orientales y occidentales. 

Magia y misterio. A seis kilómetros de Marrakech y atravesando El Palmeral –donde se esconden las lujosas villas de la alta sociedad del país–, un camino entre tapias cuajadas de buganvillas conduce hasta un altísimo y cerrado portón de madera labrada. Tras él, un parque verde y una suave pendiente escalonada que reverbera bajo la potente luz de este lado del Atlas. Ya arriba, otra puerta, esta vez diminuta. Dentro está oscuro y fresco, huele a jazmín, a libro antiguo y a mueble encerado. A medida que la retina se va adaptando al lugar se descubre el porqué se le ha llamado palacio: Le Palais Rhoul forma parte de esos lugares hechos con el tiempo, en los que el mimo y la dedicación han sido, y son, la referencia constante.

Propiedad de una misma familia desde hace tres generaciones, aquí confluyen una mezcla de estilos arquitectónicos y decorativos, guiados todos por una potente sensibilidad artística, que se funden en uno solo, exclusivo y precioso. En su web se lee que la primera inspiración fue el Palacio de Poncio Pilatos y, ya in situ, se descubren las huellas de la remodelación experimentada en los cincuenta con claras evocaciones al Palm Springs de aquella época: la piscina circular y las puertas-ventana de las habitaciones. También el art déco, presente en los delicados perfiles del cerramiento que da paso a la piscina. Y, por supuesto, las más refinadas técnicas de la artesanía marroquí.

En el umbral comienza la fascinación, una inquietante escultura –una figura humana sentada en el suelo– recibe al huésped simbolizando un mensaje implícito: «Llegas a un sitio singular». Después, un gran salón pavimentado con barro antiguo y piedra, y un largo estanque bañado por una intimista luz cenital. La biblioteca, los cuadros, tallas y máscaras, la escalera helicoidal que conecta con la azotea, además de columnas, chimeneas cónicas, estucos, sofás y sillones bajos a la manera árabe, tapicerías de damasco y terciopelo, espejos, candeleros... detalles –mil– que hablan de un ambiente intelectual donde se ama la lectura, la conversación y el arte. Cada habitación tiene sus muebles y sus colores; todas, el canto de los pájaros. Dicen que a Madonna le encanta. Y a tantas celebrities y anónimos viajados que encuentran en la discreción y el refinamiento la razón del viaje.  



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