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Los mercadillos navideños más fabulosos de Europa

Clásico, aventurero o familiar. En diciembre, el norte de Europa es sinónimo de mercado navideño  pero, ¿cuál visitar? Abrígate bien y vamos. Estos destinos enamorarían hasta al mismísimo Papá Noel.

Concha Pizarro 20/11/2018
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Para viajar en familia, el GPS nos marca el Winter Wonderland londinense. En este mercado se toman la Navidad muy en serio y si queremos una inmersión total en las costumbres y ritos de esta fiesta, esta es nuestra meca. Por supuesto, tiene sus casetas de madera (más de 200) con regalos, pero lo que realmente entusiasma son su pista de patinaje, el pequeño parque de atracciones, el circo y la noria gigante, desde la que se ve todo Londres. Para reponer fuerzas, pregunta por dos productos típicos de la época: el Mulled Wine (vino caliente especiado) y el dulce Mince Pie.

Los más clásicos preferirán Praga y Tallín. De la capital de Estonia dicen que tiene el mercado más bonito de Europa, palabra de entendidos. Si a un lugar de cuento en una ciudad medieval le añadimos nieve, el resultado es ¡magia! Las compras: sombreros calentitos de fieltro y lana, cuencos de madera, colchas artesanas hechas a mano, objetos de cristal, velas… ¿Sabías que fue la ciudad que tuvo el primer árbol de Navidad decorado en 1441?

El primer día de diciembre empieza la actividad navideña en Praga, que, al igual que la también ciudad checa de Olomouc, levanta la mano para reivindicarse como uno de los mejores destinos en estas fechas. Sus propuestas son tentadoras: acercarse a ver el gran árbol adornado con 100.000 bombillas, asistir a un concierto de Navidad en la Ópera o en alguna de sus iglesias, y una visita por el barrio del castillo para admirar las coronas de muérdago decorando las puertas. ¡La cantidad de besos que vas y te van a dar!

¿Qué tal un crucero fluvial por el Rhin o el Danubio, con parada en Austria, Alemania, Hungría o Eslovaquia? Descendemos del barco para caminar por las calles empedradas de, por ejemplo, Viena, que no tiene un mercado navideño, ¡es un mercado en sí misma! Toda la ciudad se llena de puestos y luces. Ellas te guiarán a los hot-spots de la ciudad: el palacio de Schonbrunn, al barrio de Spittelberg, la zona de Karlsplatz y la plaza del Ayuntamiento. Merece la pena estar aquí un buen rato y escuchar los coros de villancicos. Seguimos crucero a Núremberg, con su evocador aire medieval. Presumen de ser la cuna del primer mercadillo navideño en Europa, con más de cuatro siglos. El centro de la ciudad peatonal se convierte en un fabuloso escenario salpicado de puestos donde comprar decoración, cristal pintado y las deliciosas galletas de especias y miel. ¡Así da gusto enfrentarse al frío!



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